Ir de vez en cuando al cine a disfrutar de una película es un planazo, sentarte en la sala grande con tu paquete de palomitas y refresco dispuesto a enfocar todos tus sentidos en la gran pantalla gusta a (casi) todo el mundo, ¿el problema que te puede echar para atrás? El desorbitado precio de sus palomitas, es por ello que es algo común ver a usuarios llevarse el picoteo desde casa.
A la compañía Yelmo Cines le han sacado tarjeta roja por impedir el acceso a sus instalaciones a unos usuarios con alimentos adquiridos de fuera, y esto le ha costado una multa 30.0001 euros.
Kontsumobide, el Instituto de Consumo Vasco, ha multado a la empresa de cine por este motivo, tras una denuncia de Facua. Esta asociación denunció a Yelmo Cines en enero al considerar que incurría en una cláusula abusiva al prohibir el acceso a sus salas con comida y bebida adquirida fuera de sus salas.
Facua señala que la principal actividad de un cine es la exhibición de películas y no la restauración. En Madrid, Facua-Consumidores en Acción ha llevado a tribunales a la empresa también por este motivo, ya que anuncian tanto en sus salas como en su página web que «la compañía no permite el acceso a estas instalaciones con alimentos y/o bebidas adquiridas fuera de Yelmo, reservándonos por tanto el derecho de admisión».
A pesar de que la empresa se ampara al derecho de admisión, Facua de modo firme recalca que esto resulta contrario a la legislación y que no puede ejercer ese derecho de admisión como si de un restaurante se tratase.
La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios considera que no permitir la entrada con comida y bebida de fuera es una cláusula abusiva según el artículo 82.1, que establece como tales todas las prácticas que causen «un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que deriven del contrato».
Si en las salas de cine el precio de las palomitas no estuviera al nivel del caviar al peso, seguramente muchas personas no tendrían que recurrir a comprarlas fuera a precio más económico, además de que uno va al cine a disfrutar de una película, no a hacer una cata gourmet.



