Maradona vs Zocato: sicarios, traiciones y un tesoro oculto de 9 millones de euros en la Costa del Sol

Descubre la guerra narco que tiñó de sangre una comunión y aún hoy continúa rodeada de misterios

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Imagen de la cámara de seguridad durante el asesinato de Zocato, el que ordenó asesinar a Maradona.

La Costa del Sol es mucho más que un escaparate de lujo y turismo desenfrenado. Bajo su fachada de postal, late un submundo donde las mafias tejen historias que superan la ficción más audaz. Aquí, los tiroteos a plena luz del día no son leyenda, sino crónica; los robos de droga entre clanes –esos ‘vuelcos’ que encienden guerras silenciosas– son el pan de cada día, y las venganzas se sirven con la precisión de un reloj suizo.

Desde los puertos de Málaga y Algeciras, donde toneladas de cocaína cambian de manos, hasta las urbanizaciones de Marbella, que esconden fortunas y secretos, este rincón del sur de España se ha convertido en un tablero de ajedrez para narcos, sicarios y chivatos.

Maradona vs Zocato: sicarios, traiciones y un tesoro oculto de 9 millones de euros en la Costa del Sol - Encripdata 186 David Avila Ramos
‘Maradona’/Encripdata

La historia que vamos a contar hoy sucedió el 12 de mayo de 2018, cuando la vida de David Ávila Ramos, alias ‘Maradona’, se apagó tras la comunión de su hijo, dejando tras de sí un reguero de sangre. No fue en un callejón oscuro ni en un ajuste de cuentas clandestino, sino a plena luz del día, frente a su familia y la Virgen del Rocío, justo después de la comunión de uno de sus hijos. Cinco disparos –tres en la cabeza, dos en el pecho– acabaron con el hombre que, según las autoridades, nunca dejó el narcotráfico, pese a jurar lo contrario. Su muerte marcó el inicio de una cadena de venganzas, traiciones y un juicio que dejó más preguntas que respuestas.

Eran las 13:49 de un sábado abrasador en San Pedro Alcántara, Marbella. Ávila Ramos, un exvalijero reconvertido en figura del narco local, acababa de salir de la iglesia cuando Ahmad Abdul Karim, un sicario sueco de origen iraquí, emergió de la nada. Con el casco de moto aún puesto, descargó su Parabellum 9 mm sobre él. Los testigos –su esposa, un amigo, sus hijos– quedaron petrificados. El crimen no fue un acto aislado: fue la culminación de una guerra silenciosa que había comenzado meses antes con «avisos».

La policía ya lo había advertido: “Podrías ser el próximo”. Pero ‘Maradona’ lo negó todo. “He abandonado el negocio”, insistió, según recogió Encripdata. Sin embargo, las cámaras de seguridad contaban otra historia. El mismo coche usado para intentar incendiar el bar Heaven en Guadalmansa –propiedad de Naoufal Almanzor Merabet, su supuesto socio marroquí– fue el que días antes quemó su gimnasio, el Marbella Fight School, el 25 de marzo. El 8 de abril, el chiringuito ardió. Y el 12 de mayo, llegó el golpe final.

¿Por qué querían muerto a ‘Maradona’?

La clave está en el narcotráfico. Según Encripdata, Ávila Ramos estaba en el centro de dos jugadas arriesgadas. La primera: un ‘vuelco’ de 400 kilos de cocaína a una organización colombiana en el puerto de Málaga. La segunda: el rumor de que dio un chivatazo a la policía para incautar 8740 kilos de cocaína en Algeciras el 22 de abril de 2018. Aunque este último golpe ocurrió después de su muerte, el ‘vuelco’ de Málaga habría sido el detonante.

El rastro lleva al otro lado del Atlántico. En el puerto de Buenos Aires, Diego Xavier Guastini, alias ‘Dolarín’, un capo del narcolavado para quien Ávila Ramos trabajó en 2014, habría coordinado el envío. Algo salió mal. Para ‘Maradona’, el robo ocurrió en Argentina; para los colombianos, en Málaga. Los marroquíes, que esperaban la droga y de quién haya sido la culpa les da exactamente igual, exigieron cuentas. Y cuando no las recibieron, optaron por el fuego y las balas.

El ejecutor, Ahmad Abdul Karim, no actuó solo. Era parte del ‘clan de los suecos’, una red de sicarios liderada por Amir Faten Mekky, un danés de origen iraní con un historial sanguinario. Tres meses después, el 20 de agosto, Ahmad volvió a matar. Esta vez, la víctima fue Sofian Ahmed Barrak, alias ‘Zocato’, un narco español-marroquí tiroteado en Estepona. Según el fiscal Carlos Tejada, citado por Encripdata, ‘Zocato’ encargó la muerte de ‘Maradona’ por deudas impagadas. Pero cuando no pagó al clan, Amir lo traicionó.

En las grabaciones de las cámaras de seguridad de la vivienda de ‘Zocato’, se aprecia una figura que llega en bicicleta frente a su casa en la urbanización Villas El Campanario. El individuo, oculto tras unos contenedores de basura, aguarda en silencio durante media hora, al acecho. De pronto, ‘Zocato’ aparece en escena: sale de su domicilio, absorto en la pantalla de su móvil, ajeno al peligro. Todo indica que un mensaje lo había atraído hasta la puerta, una trampa perfectamente calculada. En ese instante, el sicario emerge de las sombras y abre fuego sin contemplaciones, descargando una ráfaga de disparos. Herido de muerte, ‘Zocato’ cae al suelo, y el asesino, implacable, se acerca para rematarlo con varios tiros a quemarropa, sellando su destino en el asfalto.

El juicio en Málaga, concluido en 2023, dejó un sabor amargo. Ahmad confesó ambos crímenes y recibió 12 años –4 por ‘Maradona’, 8 por ‘Zocato’–, con expulsión tras 5 años. Amir, el cerebro, salió con 2 años, 9 meses y 26 días, solo como cómplice en el caso de ‘Zocato’. Los agentes de la Udyco Costa del Sol lo tildaron de despropósito, y con toda la razón…

Pero la historia no acaba con las condenas. En el submundo de la Costa del Sol se habla mucho, y se murmura aún más, de un botín: 9 millones de euros que ‘Maradona’ habría escondido. Según Encripdata, ese 12 de mayo planeaba vender 100 kilos de cocaína al clan Loza tras la comunión. Nadie sabe si el dinero sigue enterrado, pero, como dice Capi, un asesino a sueldo retirado (según sus propias declaraciones fue el que hizo de enlace para contratar a los sicarios que acabaron con Maradona), entrevistado por El Mundo en 2018, “tenía muchas deudas y su gente robaba coca. Pasó lo que tenía que pasar”.

A cinco años del crimen, la Costa del Sol sigue siendo un tablero de ajedrez para narcos y sicarios. Las penas mínimas indignaron a la policía, y el misterio del tesoro alimenta las leyendas. ‘Maradona’ se fue con sus secretos, dejando tras de sí una comunión sangrienta y un enigma millonario que, tal vez, nunca se resuelva.

Enlace de interés: https://encripdata.com/2023/05/16/crimen-david-avila-ramos-maradona-marbella-guastini-loza-vuelco-droga/