La Diputación de Málaga ha presentado un ambicioso proyecto que tiene como objetivo luchar contra el desperdicio alimentario y la pobreza en la provincia. Bajo el nombre de Málaga No Caduca, esta iniciativa se centrará en la distribución de excedentes alimentarios de hoteles, restaurantes y empresas de catering, con el objetivo de beneficiar a las familias vulnerables y colectivos en situación de riesgo.
Este proyecto es considerado uno de los más innovadores de la Diputación de Málaga, tanto por su enfoque en la sostenibilidad como por su capacidad para generar un impacto social positivo. Según Francisco Salado, presidente de la institución provincial, Málaga No Caduca se posiciona como el primer contrato de impacto social adjudicado por una administración pública en España bajo la normativa europea. Esta iniciativa, además, se articula en torno a una colaboración entre la administración pública, la sociedad civil y el sector privado.

La Diputación de Málaga ha invertido casi 10 millones de euros en esta acción, la cual se ejecutará en tres fases diferenciadas. La primera de ellas será gestionada por la empresa Menexpres SA (Seur), encargada de la recogida y distribución de los alimentos donados a través de Bancosol. Esta parte del proyecto tiene un presupuesto de 8.100.000 euros. En segundo lugar, Upsocial Outcomes Partnerships SL se encargará de la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión, con una inversión de 1.100.000 euros. Por último, la Cruz Roja Española asumirá el reto de luchar contra la soledad no deseada, con un presupuesto de 793.250 euros.
El presidente Salado ha destacado que el objetivo es llegar a atender entre 30.000 y 40.000 personas a lo largo de la duración del proyecto, que se extenderá por un periodo de cinco años. Este compromiso con la inclusión social se refleja también en la convocatoria que se realizará durante el mes de abril para invitar a hoteles, restaurantes, grandes superficies y empresas alimentarias a participar en la iniciativa, así como a todos los ayuntamientos de la provincia con más de 20.000 habitantes.
«Málaga No Caduca es una política pública valiente y rigurosa que une esfuerzos en torno a un objetivo común: que en Málaga no se desperdicie ni un recurso alimentario cuando hay personas que lo necesitan«, explicó Francisco Salado, resaltando la importancia de trabajar conjuntamente para garantizar la solidaridad y el bienestar social en la provincia.
El impacto positivo de Málaga No Caduca ya ha sido reconocido por varias entidades. Entre los premios que ha recibido se encuentran el Premio de Innovación en Protección de la Salud otorgado por la Junta de Andalucía, su inclusión en la base de datos Indigo de la Universidad de Oxford como una de las mejores prácticas en contratación pública de 40 países, el Distintivo S de Sostenibilidad Turística y el Premio Catalejo del Observatorio de Derechos Humanos de España.
Este proyecto no solo tiene como propósito la distribución de alimentos, sino que también persigue objetivos más amplios, como la mejora de la salud pública, la sostenibilidad, el respeto a los derechos sociales y la creación de empleo. Además, será posible gracias a la colaboración con entidades privadas y a la firma de un protocolo con la Junta de Andalucía, lo que refuerza el compromiso de las administraciones en la lucha contra la pobreza y el desperdicio de alimentos.



