La Costa del Sol, ese paraíso con el que todos sueños y que cada verano se convierte en el destino preferido por turistas y personas que cuentan con su segunda residencia. Actualmente, está viviendo un desplome en las ventas por una doble barrera: por un lado, el cierre de fronteras y, por otro, el no poder enseñar las viviendas a posibles compradores en la Costa del Sol.
El estado de alarma por esta pandemia del coronavirus ha frenado el mercado y se calcula que unas 5.000 viviendas sufran la ralentización en las ventas. No obstante, el sector confía en que, cuando todo vuelva a la normalidad, este sea uno de los primeros sectores en recuperarse.


