Hace apenas 24 horas estábamos realizando un minuto de silencio por la víctimas asesinadas a manos de sus parejas en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Una lacra que arrastra la sociedad desde hace muchísimos años y que continúa hasta nuestros días. Sin ir más lejos, el año pasado el marido de Gloria, un matrimonio que vivía en Estepona, la mató propinándole nada más y nada menos que 11 puñaladas hasta acabar con su vida, después de haber mantenido una conversación de lo más normal con el hermano de Gloria por teléfono.
La noche del pasado 9 de marzo de 2019 sería el lugar y el momento en el que Gloria se sumaría a las víctimas de la violencia machista. El crimen se cometió entre las 22.30 y las 23.45 horas. Apenas unas horas después de la llamada de teléfono con el hermano de la víctima, el marido acabaría con su vida, según la Fiscalía de Málaga, de manera «súbita y totalmente imprevista».
El marido de la víctima, Geoffrey, supuestamente golpeó primero a Gloria en la cara y le tapó la boca con intención de asfixiarla e intentar, posteriormente, estrangularla. Al no lograrlo, asestó 11 puñaladas a su mujer usando un cuchillo de cocina de 14,5 centímetros de longitud, una de ellas por la espalda, alcanzando su corazón.
Geoffrey se encargó previamente de echar a su hijo pequeño de 16 años de la casa antes de cometer el crimen. Igualmente, tiró todos los teléfonos que estaban en el interior del domicilio y cortó la luz, con el objetivo, según el fiscal, de impedir que se diera aviso a los servicios de emergencias sanitarias y que pudieran socorrer a la víctima.
Hace tres años que Gloria dejó a su marido, pero volvió con él porque le pidió perdón. Aun así, volvió a la idea de separarse de él y se lo comentó a algunos familiares, pero no le dio tiempo.



