La Asociación de Peñas Blancas clausuró el pasado viernes 29 de noviembre este año de actividades y talleres con los centros escolares basados en divulgación y educación de valores en la igualdad y el respeto con el objetivo de reducir la violencia de género. Una reunión a la que acudieron mujeres de la localidad para apoyar esta iniciativa y que tenía como objetivo concienciar sobre la importancia de la educación en los más jóvenes y pequeños para lograr el cambio en una sociedad machista en la que mueren más de 50 mujeres al año a manos de sus parejas.
Un proyecto con un trasfondo con un periodo de investigación y formación para cuando se está en contacto con los niños y niñas y las familias, se haga desde la perspectiva de género. ‘Diferentes pero Iguales’ es como se titula el trabajo que se ha llevado a cabo en los diferentes centros educativos durante cuatro cursos y que ha ido de la mano de la psicóloga experta en Igualdad de Género, Consuelo Ortega Merino.
Estereotipos, creencias, valores tradicionales… todo aquello que nos limita a pensar en nuestro día a día y que hace que nos perdamos en los límites de lo que está bien y de lo que está mal. «Nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar, nuestra forma incluso de sentir, nuestro proyectos vitales. Hemos empleado el cuento como método de transmisión de valores con una permanencia mayor en la memoria de los niños y las niñas, y el dibujo infantil como un medio de comunicación y herramienta para evaluar la identidad cultural», aseguró la psicóloga. Una manera de trabajar en los valores de género que tienen los más pequeños y trabajar en ello para que no acaben marcándoles con esas diferencias en su manera de sentir o en las perspectivas que tienen.
En la investigación previa al proyecto se han basado en muchos cuentos tradicionales como ‘La Caperucita Roja’, ‘El Gato con Botas’ o ‘La Cenicienta’, sustituyéndolos por cuentos feministas como ‘La Princesa vestida con la bolsa de papel’, ‘Arturo y Clementina’ o ‘La Princesa listilla’. Una investigación no solo cuantitativa, si no también cualitativa donde se ha analizado el lenguaje, las acciones realizadas y las emociones expresadas, además del físico y la vestimenta. «En los cuentos tradicionales, en los personajes femeninos destaca la pureza, la búsqueda del amor y están prácticamente dormidas o muertas en las que apenas tienen textos. Son personajes pasivos. En cambio, en los personajes masculinos hay mucha diversidad y son habilidades que son muy apreciadas socialmente como la valentía o la creatividad», destacó Consuelo.
En cambio, en los cuentos feministas esto cambia. Tanto personajes masculinos como femeninos tienen un papel fundamental y activo, y los valores se basan en la igualdad de género, rompiendo un poco con lo tradicional que se venía viviendo hasta el momento.
Una manera que a simple vista parece no hacer mucho pero que realmente lo cambia todo. La educación es la clave para formar a una sociedad basada en la igualdad y en la que poco a poco la violencia de género quede en un mero triste y cruel recuerdo.
«Está bien enseñar a sumar, a restar, a multiplicar, a leer, pero a ser persona es mucho más importante. Hay que hacer que los niños se conozcan a sí mismos y conozcan a los demás para saber reaccionar ante ciertas situaciones. Es importante trabajar con ellos», mencionó también María del Mar Serón, la jefa de estudios del colegio Valeriano López, uno de los centros en los que se han realizado estas jornadas.
Mirar hacia otro lado
Las mujeres que acudieron a esta reunión son mujeres que ya están concienciadas con este problema estructural interno de la sociedad que radica en una transmisión equivocada de valores y en una educación pobre en cuanto a la perspectiva de género. No solo se enseña en los centros educativos, si no que los hogares son fundamentales para inculcar estos valores. Es un mensaje necesario para que llegue a padres y madres y que se conciencien sobre la importancia de educar en igualdad y respeto.
Como bien mencionaron las integrantes de la asociación de Mujeres de Peñas Blancas y la propia psicóloga, es importante llegar a las familias y profundizar en el problema que está bastante arraigado a la sociedad actual.



