Después de un domingo soleado que permitió un respiro tras semanas de precipitaciones, Málaga se prepara para la llegada de la borrasca Laurence, que traerá consigo lluvias intensas y tormentas. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado avisos de nivel amarillo y naranja en gran parte de la provincia, ante la previsión de acumulaciones de agua significativas en las próximas horas.
Desde las 06:00 hasta las 18:00 del lunes, Málaga capital, el Valle del Guadalhorce, la Costa del Sol y Ronda estarán en aviso amarillo por precipitaciones que podrían ser fuertes. Sin embargo, la situación empeorará a partir de las 18:00, cuando el aviso subirá a nivel naranja, con posibilidad de que se registren hasta 80 litros por metro cuadrado en apenas 12 horas, lo que puede generar inundaciones puntuales y problemas en la circulación.
En la Axarquía, el aviso amarillo comenzará a las 21:00 del lunes y se mantendrá hasta las 09:00 del martes, con precipitaciones que pueden alcanzar los 25 litros por metro cuadrado en solo una hora. Además, en las comarcas del Sol y Guadalhorce, Aemet ha activado otro aviso amarillo desde las 18:00 del lunes por riesgo de tormentas fuertes. No se descarta la formación de tornados o mangas marinas en la costa, por lo que se recomienda extremar las precauciones.
El director del Centro Meteorológico de Aemet en Málaga, Jesús Riesco, ha señalado que la borrasca Laurence no será la única protagonista de la semana, ya que el miércoles podría llegar un nuevo frente lluvioso, lo que mantendría la inestabilidad meteorológica en la provincia.
Respecto a las temperaturas, se espera que se mantengan estables o incluso suban ligeramente. En Málaga capital, las mínimas rondarán los 10 grados y las máximas alcanzarán los 20 grados. En la Axarquía se registrarán valores similares, mientras que en Ronda y Antequera serán algo más bajas, con mínimas de 6 grados y máximas de entre 18 y 19 grados, siendo el lunes el día más frío.
Las autoridades han pedido precaución ante la previsión de lluvias intensas, especialmente en zonas con riesgo de acumulación de agua y en la costa, donde las condiciones podrían ser adversas debido al viento y la posibilidad de fenómenos meteorológicos severos.



