Golpe a la Camorra en Fuengirola: cae una red criminal que transportaba hachís hacia Nápoles

Coches lanzadera y dobles fondos: el método de los narcos para esquivar a la policía

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Policía Nacional. Foto de archivo

Hace apenas unos días, cinco miembros de la Mocro Maffia, la temida mafia marroquí que lleva años sembrando terror desde Ámsterdam hasta Marbella, caían en una redada en el parking de un centro comercial de la ciudad de la Costa del Sol. Pero el tablero no dejó de moverse. Ahora, la Guardia Civil y la Guardia di Finanza de Nápoles han asestado otro golpe, esta vez a una red de narcotraficantes italianos que operaba entre Fuengirola y la Ciudad del Sol, con el beneplácito del clan Orlando, uno de los pilares de la Camorra. En total, ocho detenidos: seis ya duermen en prisión, uno está en arresto domiciliario y otro tiene prohibido pisar su tierra.

La historia empieza en las calles de Fuengirola, donde esta banda —compuesta por nombres como Giovanni Cerullo, Salvatore Di Palma o Vincenzo Maiorano— negociaba con proveedores locales, cargaba la mercancía en camiones y la escondía en dobles fondos construidos con más maña que tecnología. Luego, el convoy arrancaba: los camiones rumbo a Marano di Napoli, escoltados por coches alquilados que hacían de lanzaderas, oteando el horizonte en busca de patrullas. En una de esas rutas, las autoridades italianas interceptaron 290 kilos de hachís en un solo vehículo. Pero como suele pasar en estos casos, no había sido un golpe de suerte: los investigadores ya habían trazado envíos de al menos 70 kilos más. La droga llegaba a Nápoles y se repartía bajo la atenta mirada del clan Orlando, que cobraba su tasa como quien recoge el peaje en una autopista privada.

La operación, dirigida por la Dirección de Investigación Antimafia italiana y los fiscales Sergio Ferrigno y Giuseppe Visone, destapa una maquinaria bien engrasada. No eran miembros de la Camorra, dicen las acusaciones, pero sin el visto bueno de los Orlando no movían un gramo. Marano di Napoli, ese pueblo de 57.000 personas donde el ayuntamiento ha sido disuelto cuatro veces desde 1991 por la infiltración mafiosa, es el hogar de este poder. Allí mandan los Nuvoletta, los Polverino y los Orlando, clanes que hace décadas plantaron bandera en la Costa del Sol, blanqueando dinero y tejiendo contactos que hoy siguen vivos.