Miércoles a las 8:30 de la mañana, Josefa Jiménez, inquilina de un piso en la calle Obispo Juan de Eulate, 5, en el barrio de Las Flores, será desahuciada por orden judicial tras diez años residiendo en la vivienda.
Madre de tres menores de 15, 11 y 4 años, Josefa ha visto cómo su situación económica se ha vuelto insostenible tras separarse de su pareja hace dos años. A pesar de recibir la manutención de sus hijos, sus ingresos como vendedora ambulante no le permiten hacer frente al pago de 500 euros de alquiler mensual.
«Antes, mi pareja trabajaba siempre y yo me dedicaba a la venta ambulante y limpiaba pisos. Ahora, sola con tres niños, no puedo hacerlo», explica Josefa a La Opinión de Málaga. Su hijo menor, de cuatro años, sufre problemas respiratorios y necesita aerosoles, lo que complica aún más la posibilidad de compaginar el trabajo con los cuidados.
A pesar de que durante ocho años pagó puntualmente el alquiler, desde la separación su realidad ha cambiado. «Lo único que gano en el mercadillo me da para pagar comida o algún recibo, pero no el alquiler«, lamenta.
La situación se ha visto aliviada en parte por la ayuda de voluntarias de Cáritas, quienes le aportan 50 o 100 euros mensuales. Sin embargo, esta cantidad no es suficiente para evitar su desalojo.
Josefa explica que el propietario del piso quiere alquilar la vivienda a estudiantes, por lo que ha decidido no seguir con el alquiler tradicional. En este contexto, los servicios sociales del Ayuntamiento le han ofrecido una ayuda de emergencia para un nuevo alquiler, pero sin contrato ni nómina, encontrar una nueva vivienda en Málaga se vuelve prácticamente imposible.
«Me dicen que me vaya a Granada, porque mi familia está allí, pero llevo 20 años en Málaga, mis hijos han nacido aquí y aquí tengo mi vida«, explica. Además, insiste en que su familia en Granada no puede hacerse cargo de ella y sus hijos, lo que hace que la opción de mudarse no sea viable.
Más allá del drama del desahucio, Josefa teme que su precaria situación pueda tener consecuencias mayores: «Me preocupa que me quiten a mis niños, cuando yo lo único que pido no es dinero, solo un techo«, subraya.



