Dos detenidos tras intentar okupar una vivienda en Málaga

Uno de los detenidos llevaba consigo una réplica de una pistola

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Vehículo de la Policía Local de Málaga

La Policía Local de Málaga ha arrestado a dos hombres, uno de 28 años y otro de 31, señalados como posibles responsables de un delito de allanamiento de morada. Todo ocurrió el pasado domingo 16 de febrero, pasadas las 18:30 horas, en el barrio de Puerto de la Torre. Según informan desde el cuerpo de la Policial Local, los individuos habrían intentado okupar la vivienda de otra persona.

Todo empezó con una llamada anónima a la Jefatura de Policía de Barrio. Alguien dio la voz de alarma de que dos desconocidos estaban intentando entrar en una vivienda. Cuando los agentes llegaron, hablaron con algunos vecinos, que les contaron cómo, hacía poco más de una hora, esos mismos tipos habían arrancado el bombín de la puerta comunitaria —la que da acceso a dos casas— y lo habían cambiado por una cadena con candado.

En ese momento apareció el dueño de la casa afectada. Les explicó que vive allí de forma habitual, que guarda en ella sus cosas más personales, aunque a veces tiene que dejarla por trabajo fuera de la ciudad. Los policías notaron ruidos dentro de la vivienda. No sabían si había más gente además de los dos que habían visto los vecinos, así que pidieron refuerzos al Grupo Operativo de Apoyo (GOA).

Intentaron abrir con la llave que les dio el propietario, pero no pudieron, dado que desde dentro habían puesto un pestillo fuerte. Los agentes se identificaron a voces varias veces, golpeando la puerta, pero nadie contestó ni abrió. Al final, tuvieron que usar un ariete para entrar, encontrando dentro los dos hombres que fueron detenidos en el momento.

Al registrarlos, uno llevaba encima una pistola falsa, que, a simple vista, parecía real. Los agentes se la incautaron de inmediato. Dentro, la casa estaba patas arriba. Muebles movidos, cajones desordenados y el dueño echó en falta varias herramientas que tenía guardadas. No era una casa abandonada: había comida en la nevera, ropa colgada y fotos personales por ahí tiradas, señal de que alguien vivía allí.

Los policías también vieron que una reja de una ventana lateral estaba dañada, como si hubieran entrado por ahí. Además, las puertas de dos trasteros estaban forzadas. Y no solo habían puesto el pestillo en la entrada principal: en la puerta de la cocina, la que da al patio, habían añadido un cerrojo nuevo.