Dos esteponeros, una mujer de 34 años y un hombre de 35, estuvieron a punto de ser arrastrados por el Río Padrón esta madrugada de sábado. La mujer relata en exclusiva a Área Costa del Sol que «sobre las 4 de esta madrugada íbamos para el campo de mi amigo, que hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y ese día decidimos ir a su campo».
Esa noche habían estado en el puerto de Estepona y decidieron irse al campo, a una finca que tiene Eloy, que está en la zona del Padrón. «Pasamos el primer río, pero el segundo venía con mucha fuerza. Nos arrastró el coche, nos llevó para abajo. El coche se quedó encajado y él me dijo que saliera como pudiera del coche, que saliéramos rápido».
Una vez fuera «a él no lo vi más, me agarré a un árbol como pude y metí el pie sin querer en un boquete del río y con el otro pie agarré una rama como pude y gracias a Dios me levanté, me impulsé con los pies y pude salir del río».
La mujer se puso a pedir auxilio, aunque «no había nadie en medio del campo. Aporreé las puertas de las casas, también pasaron dos coches antes, les pedí ayuda, no me hicieron caso y no los vi más. Seguí subiendo hasta que chillando ‘socorro‘ salió un hombre por la ventana de su casa y le pedí ayuda, le dije que a mi amigo se lo había llevado el río. Pensaba que ya no estaba».
REENCUENTRO
El río venía «con mucha fuerza y pensé que mi amigo se había ahogado. Esperé al hombre, me dijo que iba a salir a buscarme con el coche. Justo enfrente del río estaba él, pensé que era su primo, estaba en shock y no me lo esperaba. No me daba en la cabeza de que era él».
Una vez allí «esperamos a que vinieran los bomberos y la Policía. Del coche nos dijeron que había que esperar hasta que terminara de llover, que mientras tanto no se podía hacer nada. Los móviles quedaron en los coches. Los dos estamos bien gracias a Dios».
Su sensación es que «yo no sé cómo estamos vivos, de verdad». Esta noche la ha pasado en su casa, en Estepona, a donde la acompañó la Policía. «De no sé nada, sé que está en la casa de una vecina, que está bien y se quedó esperando a ver qué pasaba con su coche. Es una furgoneta de empresa«. Un momento difícil para estos amigos, que gracias a Dios pueden contarlo.



