La Policía Nacional ha llevado a cabo un operativo en el barrio malagueño de Mangas Verdes (Ciudad Jardín), donde ha desmantelado un local de copas abandonado que albergaba desde hace años tres invernaderos de marihuana en pleno funcionamiento, además de material para montar otras tres plantaciones. Durante la operación, que se prolongó durante 48 horas, fueron detenidos tres miembros de un conocido clan, según ha confirmado El Español.
El establecimiento, que aparentemente permanecía en estado de abandono desde hacía más de diez años, también contenía jaulas con más de una docena de gallos de pelea y un pitbull, que era utilizado como animal de vigilancia para las plantaciones de marihuana.
Durante los registros, un agente de la Policía Nacional resultó herido tras ser atacado por el perro, que le provocó mordeduras leves. Este incidente permitió la fuga momentánea de los sospechosos, quienes iban armados con catanas y un machete.
La persecución policial se extendió por 24 horas, hasta que los tres miembros del clan fueron finalmente arrestados este jueves. Los detenidos han sido identificados como L.U.C., de 44 años, y dos mujeres, V.S.C. y Y.S.T., de 43 y 24 años, respectivamente.
Las autoridades han abierto un atestado por delitos contra la salud pública y defraudación de fluido eléctrico. Además, la Policía Local ha iniciado diligencias por la tenencia ilegal de gallos de pelea y la posesión de un pitbull sin cumplir con la normativa de perros potencialmente peligrosos (PPP).
La Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga ha sido informada de la posible existencia de peleas de gallos en el local, una línea de investigación que será esclarecida en las diligencias judiciales.
Durante los registros, los agentes intervinieron más de 200 plantas de marihuana, que estaban en pleno proceso de producción, ocultas tras estructuras artesanales de madera y sistemas de ventilación improvisados. También se hallaron bolsas con cogollos de marihuana envasados al vacío, listas para su distribución y venta en el mercado negro.
Entre las armas requisadas se encontraban tres catanas y un machete, lo que refuerza la hipótesis de que el clan se preparó para evitar su detención con medios violentos.



