Han pasado ya cuatro años desde que Estepona perdió a una de sus hijas más jóvenes, y desde que una familia quedó rota para siempre. El 8 de agosto de 2021, Victoria Hormigo, con tan solo 20 años, murió tras una lucha desesperada contra el COVID. Una batalla en la que, según denuncia su familia, no estuvo sola frente al virus, sino también frente a un sistema sanitario que le dio la espalda.
Victoria acudió nueve veces a Urgencias —siete en Marbella y dos en Estepona— buscando alivio, buscando respuestas. Pero nunca recibió la atención que merecía. Una y otra vez, la devolvían a casa con diagnósticos superficiales, como si sus síntomas fueran pasajeros, como si su sufrimiento no pesara lo suficiente. «Le entraron vómitos, diarrea, se ahogaba, se asfixiaba… y aun así, le decían que era gastroenteritis, que con un par de sobres mejoraría», recuerda con rabia y dolor su padre, Francisco Hormigo.
La joven, que ya convivía con la depresión, se debilitaba día tras día, sin que nadie decidiera ingresarla, sin que nadie la pusiera bajo observación. «De haberlo hecho, probablemente hoy seguiría con vida», repite su padre, con la certeza amarga de quien revive cada detalle como una herida que no cierra.
Francisco habla de Victoria con la voz firme, aunque quebrada por dentro. Lo hace no solo como padre, sino como portavoz de todas las familias que han vivido situaciones parecidas. «Llevamos luchando desde que falleció. Lo hacemos por ella y por todas las criaturas que han pasado por lo mismo. Yo no voy a parar hasta lograr justicia», asegura.
La ausencia de Victoria pesa en cada día, en cada silencio de su casa. Una joven de 20 años, llena de vida, sueños y futuro, que no pudo superar la enfermedad porque el sistema que debía protegerla no estuvo a la altura.
Hoy, cuatro años después, su familia sigue de pie. Siguen alzando la voz contra el olvido y contra la indiferencia. Porque lo que buscan no es solo justicia para Victoria, sino que su nombre se convierta en un símbolo de todas las vidas que no deberían haberse perdido.



