La Montería celebrada el pasado sábado 5 de febrero en Sierra Bermeja ha dado bastante de qué hablar. Animalistas y ecologistas se unieron para criticar duramente esta práctica tras cuatro meses desde el fatídico incendio que supuso un acontecimiento histórico que arrasó con más de 10.000 hectáreas y en el que cientos de animales perdieron la vida. Ahora, los cazadores han querido pronunciarse y dar su opinión al respecto, descontentos con las palabras que se han dicho al respecto, defendiendo su postura y alegando que se realizó de manera legal y en las zonas habilitados para ello.
Según nos ha contado Víctor Villalobos, responsable regional de los Guardas Rurales Andalucía y el guarda rural que trabajó ese día para dar seguridad a la Mancha y todo el perímetro de la Montería el Velerín de Estepona-Málaga, no son ciertas las declaraciones por parte de ecologistas y naturalistas, ya que, tras el incendio, los animales se dispersaron por todo el perímetro de las provincias de Málaga y Cádiz, y no se han aglutinado en zonas concretas reducidas «tal y como argumentan»: «De eso son conscientes los estudios realizados por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca sostenible a través del Instituto Andaluz de Caza y Pesca Continental. Por eso dan los permisos correspondientes para celebrar una Montería con todos los medios de seguridad y garantías, además de superivisón por parte de las autoridades locales (Policía Local), autonómicas (Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía), estatales (Guardia Civil-Seprona) y privadas (Guardas de Caza del Ministerio del Interior). La Montería estaba más que organizada y segura».
Por otro lado, Villalobos ha asegurado que los cazadores tienen un «papel vital» para la recuperación de las distintas especies: «El fuerte descenso de las poblaciones de especies como el conejo y de aves como la perdiz roja y la tórtola es algo conocido ya entre el colectivo, que también colabora intensamente en la recuperación de otras especies no cinegéticas como es el caso del lince. Es decir, existe más fauna en los cotos de caza por el trabajo de los cazadores que donde no hay coto y está abandonado. Colaboramos con el bienestar de la flora y la fauna y no solo favorece a las especies cinegéticas».
Según cuenta Villalobos, hubo guardas rurales de Caza en todo momento durante la Montería, la cual se realizó dentro de una finca privada, «organizado de manera orográfica con el terreno»: «La mancha estaba debidamente señalizada con carteles preventivos de forma clara e inconfundible, de que ese día no podía transitar por los mismos, además de vigilancia privada cortando el paso y verificando el perímetro. De hecho, así fue, nadie pasó por la mancha».
Accidentes de tráfico por jabalíes
Por otra parte, el guarda rural hizo mención al aumento de accidentes de tráfico por jabalíes: «Tenemos que ser conscientes de que, concretamente en Estepona-Málaga, hay zonas cercanas a carreteras públicas muy transitadas, específicamente la autopista y la autovía, AP-7 y N-340, y que, según estudios, los accidentes han crecido un 47%«.
Asimismo, ha destacado que los accidentes de tráfico provocados por jabalíes se han incrementado un 47% en los últimos dos años, «siendo este animal el causante de un 43% de accidentes de este tipo. «Esta es la principal conclusión del IV Informe del Centro de Estudios Ponle Freno-AXA de Seguridad Vial sobre colisiones de vehículos contra animales», ha destacado el guarda.
Igualmente, ha hecho mención a las enfermedades compartidas entre especies ganaderas y fauna silvestre: «Alguien tiene que limitar el crecimiento de esta especie-plaga. Al paso que vamos, duplicaremos la población de jabalíes en menos de una década. Pero ciertamente, los cazadores pueden contribuir a reducir algunos riesgos sanitarios importantes».
Lucha contra incendios
Siguiendo el hilo del incendio, este guarda ha señalado la implicación por parte de los cazadores a la hora de alimentar y ayudar a los animales tras el incendio del pasado mes de septiembre en Sierra Bermeja, alegando además que el sector de la caza deriva también en la extinción de incendios en todas su fases, lo que conlleva la limpieza y mantenimiento de cortadores y cortafuegos, además de vigilancia por parte de los guardas rurales.
«Nuestras funciones en los cotos de caza son: control de furtivismo, repoblaciones cinegéticas, protección de la caza en época de veda frente a los cazadores, sacrificio de animales y reses en caso de declaración oficial de epizootia, control de predadores, preparación de monterías y esperas nocturnas, colocación de entablillado para funciones disuasorias, prevenir e impedir cualquier tipo de falta o delito dentro del coto teniendo colaboración directa con las fuerzas y cuerpos de seguridad».
Así, el guarda rural se ha mostrado dolido por todos los comentarios y críticas recibidas respecto a la Montería realizada el pasado fin de semana y ha pedido «respeto, cordura y sensatez a la hora de recriminar a personas y entidades de irregularidades cuando se demuestra sistemáticamente todo lo contrario».



