La Audiencia Nacional ha decidido suspender el juicio contra varios familiares de Rifaat Al Assad, tío del expresidente sirio Bashar al Assad, tras estimar que no es competente para juzgar la causa y que debe ser remitida a los juzgados de Marbella, según ha publicado este martes el diario ABC.
La resolución se produce después de que las defensas plantearan una cuestión de competencia durante la fase de cuestiones previas del proceso, una solicitud que finalmente ha sido aceptada por el tribunal. Este giro judicial retrasa la resolución de uno de los casos de blanqueo de capitales más relevantes vinculados a la Costa del Sol, que implica a miembros del clan Al Assad y a un entramado internacional de sociedades offshore.
Un caso con profundas conexiones en la Costa del Sol
Rifaat Al Assad, conocido como el «carnicero de Hama» por su implicación en la represión brutal de 1982 en Siria, ha sido investigado por su presunto papel como líder de una estructura criminal de carácter familiar destinada al blanqueo de capitales. La Audiencia Nacional llevaba años instruyendo una causa en la que se estima que se blanquearon más de 600 millones de euros, buena parte de ellos canalizados a través de Gibraltar, Las Bahamas y otros paraísos fiscales, con inversiones concentradas en Marbella, Puerto Banús y Benahavís.

Las investigaciones revelaron que entre 1986 y 2005 el clan Al Assad adquirió en España propiedades por valor de 52,1 millones de euros, que hoy podrían superar los 700 millones. Entre los bienes embargados destacan más de 500 propiedades, incluyendo 244 plazas de garaje y 92 apartamentos en el complejo Benabola de Puerto Banús, además de un restaurante, un lounge de shisha y una pizzería.
Gibraltar, clave en el entramado financiero
Uno de los aspectos más llamativos del caso ha sido el papel de Gibraltar como enclave financiero fundamental en la operación de blanqueo. Rifaat habría utilizado este territorio británico para crear sociedades pantalla que canalizaban fondos hacia paraísos fiscales como Suiza o Panamá. El objetivo: ocultar la verdadera titularidad de los bienes adquiridos con fondos procedentes del narcotráfico, contrabando, expolio del patrimonio sirio y tráfico de drogas, según detalló el Ministerio Fiscal.
Las sociedades gibraltareñas, muchas de ellas controladas por los hijos del acusado, Mohamed Ali y Siwar Al Assad, funcionaban como instrumentos de opacidad fiscal. Estas sociedades estaban diseñadas para que Rifaat no figurara como titular, administrador ni accionista, aunque recibía informes periódicos y tomaba decisiones clave, según consta en los informes judiciales.
La decadencia de su imperio en Marbella
Además del componente económico, vecinos de Puerto Banús y otras zonas afectadas han denunciado la degradación del entorno urbano vinculado a las propiedades del clan. Señalan intimidaciones por parte de escoltas, falta de mantenimiento en edificios emblemáticos como el Grey of Albion y una gestión autoritaria que provocó un declive progresivo del ambiente y la seguridad en áreas de alta gama de la Costa del Sol.
Con el juicio suspendido en la Audiencia Nacional, ahora será un juzgado de Marbella el que asuma la instrucción del caso, lo que podría suponer nuevos retrasos en un proceso judicial iniciado hace casi una década. La incógnita sobre el paradero actual de Rifaat Al Assad, que regresó a Siria tras ser condenado en Francia y cuya familia continúa en el punto de mira, añade incertidumbre al futuro de esta causa.



