Atascos en la A-7 a su paso por San Pedro y Puerto Banús: la pesadilla continúa

Los atascos diarios y los altos precios de la autopista, elevan las voces a favor de prolongar la línea de tren hasta Marbella y Estepona.

Atasco A-7 Marbella
Autovía A-7 a su paso por Marbella. Foto de archivo.

A cualquier hora y cualquier día de la semana se repite la pesadilla para los 100.000 conductores que a diario transitan por la AP-7 entre Marbella y San Pedro Alcántara. Los atascos en este tramo, considerado uno de los principales puntos negros de la red viaria española, son prácticamente crónicos.

La falta de medios de transporte alternativos y los elevados precios de la autopista de peaje AP-7, agravados por las tarifas de temporada alta que ya están implantados desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, provocan que aumenten las voces a favor de la prolongación de la línea férrea de cercanías que muere en Fuengirola, hasta Marbella y Estepona.

Según un estudio financiado por Unicaja y redactado por ARCS para el Ayuntamiento de Málaga, la actual línea de Cercanías entre Málaga y Fuengirola es la más rentable de España en cuanto a relación ingresos/costes, con un 75% de rentabilidad frente al 69% de los cercanías de Madrid, o el 49% de Barcelona.

Los principales ayuntamientos y la práctica totalidad del sector turístico exigen al Gobierno que se ponga manos a la obra en el desarrollo de un proyecto para conectar Málaga y su aeropuerto con el resto del litoral occidental de la provincia mediante una línea férrea.

El aumento de la población residente en la Costa del Sol y de los servicios y complejos turísticos, provocan a su vez el crecimiento del parque móvil, que puede terminar colapsando la A-7 en un futuro no muy lejano si nadie lo remedia.

La otra alternativa al ferrocarril es la liberalización de la autopista de peaje AP-7, una vía de gran capacidad que podría asumir la mayor parte del tráfico de la Costa del Sol, especialmente los trayectos largos.

Sus elevadas tarifas disuaden a muchos conductores a la hora de utilizarla, lo que a su vez retrasa su amortización: desde su puesta en marcha apenas se ha amortizado el 30% de la inversión, y liberalizarla supondría un elevado coste para las arcas públicas.

Esto último hace que esta opción sea poco viable y que la prolongación de la línea férrea sea la solución más lógica.