Hay personas que deciden dedicarse al mundo del arte una vez que crecen y descubren esta maravillosa profesión, y luego están aquellos que nacen con un don, ese don que muchos envidian y que tanto amor produce en cada poro de la piel al cantar, al sentir la música y al transmitir todo eso que sentimos a través de unas notas musicales. Y si no que se lo digan a la artista esteponera Ana Fargas, que se dedica al mundo de la música desde los nueve años y que ha logrado inspirar a medio mundo con su arte y su voz: «La música lo es todo y si no, solo tienes que ver que todos tenemos una canción que nos ha marcado en nuestra vida».
Mientras conducimos escuchamos la radio, cuando nos duchamos, en la cocina con la comida, en la calle con los cascos o, incluso, cuando salimos a relajarnos. La música está presente en todos los aspectos de nuestra vida y, de una manera u otra, consigue infiltrarse en cada momento o situación inspiradora en nuestro día a día. «La música siempre ha existido en mi casa pero el flamenco me llegó a través de una cinta de Camarón que me regaló mi padre y me cautivó. Así que me metí en la Ópera Flamenca aquí en Estepona y me introducí en este maravilloso mundillo», mencionó la profesora de canto con una gran sonrisa.
Una cantante que comenzó con apenas nueve años y que lleva más de veinte años en el mundo de la música y que incluso ha fundado su propia escuela en la que lleva más de quince años dedicándose también a la enseñanza de canto: «Todo me llevó al mundo del arte y desde jovencita tenía claro que quería dedicarme a ello. Es mi vida».
La canta autora cuenta con dos discos grabados y compuestos por ella misma. Se siente una cantante muy suya, con su propio estilo y amante de lo que hace. Orgullosa de su tierra y de todo el amor que recibe, no solo de Estepona, si no también por toda España y más allá de las fronteras. Una artista que ha logrado robarnos los corazones y que continúa trabajando y haciendo poesía de su música flamenca que ha cautivado tanto: «Yo estoy muy contenta con mi trayectoria porque ha sido poquito a poco, haciendo cositas desde abajo hacia arriba y la verdad que tengo mucha suerte de trabajar de lo que me gusta y además también me apasiona la docencia y tengo la suerte de conocer y dar clase a una cantera de gente que tiene mucho talento». La artista aseguró que la música ayuda a muchísima gente y que es un arte único y esencial.
El difícil mundo de la música
Fargas lo tiene claro. El mundo de la música está complicado y algo confuso. Hoy día, según ella, está todo muy fácil a través del Marketing y la fama: «Tengo claro mis principios y tengo claro lo que quiero y llevo mucho tiempo luchando por este camino y es el que voy a seguir. El mercado quizás va por otro lado y creo que la gente tiene poco conocimiento y educación musical. La tele y todo lo que se vende se deja guiar por el dinero».
Como bien dice la artista, la música flamenca tiene un gran poder y es capaz de mover masas. Un arte del que hay poco conocimiento y del que habría que invertir más tiempo y educación. Un estilo que llega a los corazones y que es emoción en estado puro.
«El flamenco es transmitir»
Una pasión compartida entre artistas que supone todo un enganche emocional, profesional y personal que te lleva a amar la música y a ser un punto fundamental en el día a día. Tanto es así, que Ana Fargas ha viajado por el mundo para transmitir su arte ante miles de personas. Una pasión también compartida con el que es su marido, Paco Javier Jimeno, uno de los guitarristas más relevantes a nivel nacional y con el que lleva prácticamente toda su vida.
«El mundo de la música es mi vida. Me levanto con música, me acuesto con música, doy clase, estoy todo el día con música, preparando espectáculos… Muchas veces tengo que desconectar»
El amor de un pueblo
Ana Fargas es una artista reconocida y muy querida en Estepona. Una de las figuras más relevantes del municipio y que siempre aparece en las buenas palabras de los vecinos y en los reconocimientos del pueblo. «Tanto mi marido como yo nos sentimos muy queridos y apoyados aquí», aseguró la artista muy agradecida aunque no dudó en explicar las diferencias que existen con respecto al extranjero: «A veces aquí somos menos consumidoras de este arte. Hay que apoyar nuestra cultura porque fuera está muy valorada. La gente espera colas y agotan las entradas en cuestión de horas y aquí cuesta más. Creo que la gente se tiene que acercar más a nuestra música porque es la nuestra y eso es un orgullo».
La cantaora flamenca compone sus propias letras y logra introducir la emoción en todos aquellos que la escuchan. Personas de toda la comarca vienen hasta Estepona para que la artista les dé clases en su escuela de referencia. «Nos sentimos muy queridos aquí en España y en nuestro pueblo. Mucha gente pasa por nuestra escuela y con el público siento mucha comunicación».
Como bien nos contó Ana Fargas, la música te regala sensaciones que otras profesiones no puedan. Una semana santa, una película, un evento… en todos los lugares siempre hay una música que te cautiva y te mueven las emociones. Detrás de esa música hay unas personas que son los afortunados de dedicarnos todo el amor y transmisión: «El que pueda dedicarse a ello y quiera que no tenga miedo. Se vive una vez y hay que vivir«.



