Cada gota de lluvia que cae en la zona de Parque Olivo, en Torremolinos, suena para muchos vecinos como una amenaza. Desde que un muro de contención se vino abajo el pasado mes de febrero, ocho viviendas han quedado expuestas a las inundaciones. Emmanuel y Lorena, dos de los afectados, relatan el día a día de un problema que se repite con cada temporal y que, denuncian, nadie ha sabido resolver.
“La primera vez fue en febrero. El muro estaba tapado de basura, cedió, y desde entonces nadie lo ha vuelto a levantar. Cada vez que llueve, el agua baja como un río y entra por las casas”, explica Emmanuel , uno de los vecinos afectados, mientras muestra los restos de la pared derrumbada. “La primera vez fueron casi 80 centímetros de agua dentro de casa. Perdimos lavadora, instrumentos, muebles… y la humedad se queda semanas”, lamenta.

Su vecina Lorena vive la misma pesadilla: “La cocina se me echó a perder, también la nevera y la lavadora. Todo lo que se secó se volvió a mojar en la siguiente lluvia. Y todo lo hemos pagado nosotros.”
Ambos coinciden en que la falta de limpieza del arroyo agrava el problema. “Hace dos días tuvimos que venir nosotros mismos a limpiar, porque estaba todo tapado. Si el Ayuntamiento lo hiciera con regularidad, el agua correría y no entraría en las casas”, denuncia Emmanuel .
Lorena añade la incertidumbre diaria que les deja la situación: “Cada vez que dicen que va a llover, no sabemos si ir a trabajar o quedarnos vigilando la casa. Te pasas el día intranquila, con el miedo de volver a encontrarlo todo inundado.”

“Estamos en un limbo administrativo”
Por su parte, el presidente de la comunidad de vecinos, lleva meses gestionando el problema y nos explica que la raíz del conflicto es una mezcla de abandono y burocracia. “En febrero, con las lluvias, el arroyo nos tiró el muro. Yo avisé al Ayuntamiento dos veces, incluso el día antes de la tormenta, de que el cauce estaba lleno de hierbas y basura. Nadie hizo nada”, cuenta.
Según detalla, el problema es que el arroyo se encuentra parcialmente soterrado y en la entrada de esa zona hay una reja que se obstruye con facilidad. “Ahí se acumula toda la porquería, hace una barrera y el agua sube, entra en la urbanización y nos inunda.”
Además, asegura que el Ayuntamiento, tiene competencias limitadas: “Ellos solo se encargan del mantenimiento, pero las competencias sobre los arroyos son de la Junta de Andalucía. Ahora necesitamos un informe favorable de la Junta para poder reconstruir el muro, y mientras tanto todo está paralizado.”
El presidente reconoce que la situación se ha enredado aún más por una denuncia de algunos vecinos: “Nos están denunciando porque dicen que antes hay que solucionar el problema del soterrado, que pertenece a la Junta. Pero mientras tanto, sin muro, el agua nos entra en cuanto sube el nivel del arroyo.”

Desde hace semanas espera una reunión con Urbanismo y la Junta para intentar desbloquear la situación. “La secretaria me llamó hace dos semanas para decirme que estarían pendientes de citarme, pero aquí seguimos esperando. Ojalá ahora, después de las nuevas lluvias, se den cuenta de la urgencia.”
Mientras tanto, los vecinos siguen viviendo con el miedo en el cuerpo. “No pedimos una gran obra, solo volver a tener el muro que había, algo más resistente, y que se mantenga limpio el cauce”, resume el presidente. Emmanuel y Lorena nos hablan desde la frustración de ver que sus viviendas pueden volver a verse afectadas: “Solo queremos dormir tranquilos cuando llueve.”



