Carmen Morales es una camarera que trabaja en el Restaurante Xarblanca de Marbella. En las redes sociales ha pedido respeto por su profesión después de las críticas recibidas por parte de varios clientes en la cuenta de facebook del establecimiento, en las que calificaban el servicio recibido como «pésimo. Pedí un agua y me la quitaron entera porque la camarera dijo que se tenía que ir».
A estos comentarios, la respuesta de Carmen no se ha hecho esperar. «No suelo contestar nunca a comentarios o críticas porque me parecen que siempre son constructivos, pero esta vez quiero hacerlo públicamente ya que ambos se dirigieron hacia mi persona», señala en su muro de facebook.
«El restaurante en el que trabajo, mi restaurante, tiene un horario de invierno que es Lunes cerrado M/X/J/D de 12.00 a 20.00, y V/S. De 12 a 22.00. En verano de martes a domingo de 17.00 a 00.00 horas».
«Se les advirtió de que íbamos a cerrar»
«Partiendo de ahí, los hechos por los cuales se producen las reseñas ocurren el martes 28 de febrero con horario de cierre a las 20.00 de la tarde. Recalcó esto porque al ser festivo yo y mi equipo decidimos quedarnos un rato más con algunos clientes que estaban tomando algo», explica.
«A las 21.00 solo quedaba esta mesa, se les sirvió la última copa y se les advirtió que íbamos a cerrar. Pagaron su cuenta y procedimos a esperar a que terminaran para irnos. Seguídamente a las 21.15, una persona de esta mesa pidió una copa más para su amigo ya que la suya estaba llena. Se le explicó educadamente que estábamos esperando que terminasen , preguntaron el horario y se les informó que era a las 20.00 , recalcaron que a esa hora había gente en el restaurante y se les explicó que por eso estábamos todavía ahí».
Según la camarera, «20 minutos más tarde procedimos a retirar la mesa para marcharnos y no quedaba ningún agua y de tres copas, solo había una por la mitad».
Unos hechos que Carmen hace públicos porque «creo que muchas personas deberían de trabajar algún tiempo cara al público, especialmente en la hostelería para que comprendan el respeto que se merece una persona tras una barra, porque no somos robots, también nos cansamos, también tenemos familia esperándonos en casa y al igual que cualquier otro puesto digno de trabajo tenemos un horario que cumplir. Hoy en día, no todo vale».



