El PP consolida su hegemonía en Andalucía mientras la izquierda sigue a la deriva

Juanma Moreno roza otra mayoría absoluta en Andalucía, según GAD3

Juanma Moreno
Juanma Moreno, en una imagen de archivo

El Partido Popular andaluz mantiene su posición de fuerza en el tablero político autonómico. A poco más de un año del final de la legislatura, Juanma Moreno no solo conserva su amplia ventaja electoral, sino que refuerza la idea de que su mayoría absoluta no fue un accidente, sino la consecuencia de una estrategia política sólida y una gestión reconocida por amplios sectores del electorado.

Según el último barómetro de GAD3 para ABC, el PP alcanzaría un 43,3% en estimación de voto, lo que se traduciría en entre 56 y 57 escaños en el Parlamento andaluz, superando de nuevo los 55 escaños necesarios para gobernar en solitario. La lectura es clara: el PP ha encontrado en Andalucía una fórmula de estabilidad y moderación que le permite ampliar su base social mientras la oposición sigue desorientada.

El PSOE no logra recuperar su sitio

En contraste, el PSOE andaluz continúa anclado en una crisis de liderazgo e identidad. La encuesta le atribuye un 24,2% de los votos y una proyección de 27 a 29 escaños, una cifra que lo mantiene lejos de los 33 obtenidos en las elecciones de 2022 y aún más de sus históricas mayorías absolutas. A pesar de los intentos de Pedro Sánchez por reactivar el partido en la comunidad —apostando por perfiles como el de María Jesús Montero—, los datos revelan que el cambio no ha calado en el electorado.

La brecha con el PP no se reduce; se afianza. Y con ello, se debilita cualquier aspiración de volver a ser alternativa de gobierno en el corto plazo. El PSOE parece haberse resignado a un papel secundario en el tablero andaluz, sin relato ni propuesta clara frente a un Gobierno que, por ahora, gestiona sin sobresaltos. Y, a todo esto, hay que sumarle el escándalo del Caso Koldo, que aún no sabemos cuanto le va a afectar.

Vox se mantiene, pero con techo bajo

Por su parte, Vox conserva su espacio como tercera fuerza con un 15,4% de los votos y una estimación de 16 a 18 escaños, en línea con sus resultados anteriores. La formación de Santiago Abascal mantiene su electorado fiel, pero no logra ampliar su base en un contexto donde el PP ha absorbido buena parte del voto conservador más moderado. Su presencia en el Parlamento andaluz sigue siendo significativa, pero sin capacidad para condicionar el gobierno autonómico.

Sumar y Adelante no logran remontar

El flanco izquierdo continúa dominado por la fragmentación. La coalición Por Andalucía, ahora bajo el paraguas de Sumar, obtiene un 7,5% de intención de voto y entre 4 y 5 escaños. Adelante Andalucía, liderada por Teresa Rodríguez, logra un 4,8% y hasta 2 escaños. A pesar de los intentos de renovación y unidad en torno al proyecto de Yolanda Díaz, los resultados siguen siendo exiguos. La suma de ambas candidaturas apenas mejora las cifras de 2022 y, lo más relevante, sigue sin convertirse en una fuerza determinante.

La izquierda alternativa continúa pagando el precio de su división, su falta de liderazgo unificado y su desconexión con el votante medio andaluz. Lejos de articular un discurso renovador o movilizador, se diluye en una batalla de siglas sin impacto real.

Una comunidad con rumbo definido

La encuesta de GAD3, basada en 804 entrevistas realizadas entre el 3 y el 10 de junio, refleja un escenario de continuidad política en Andalucía. El bloque de la derecha (PP y Vox) suma más del 58% del voto, mientras que la izquierda, desorganizada y sin un horizonte común, apenas supera el 36%. En este panorama, Juanma Moreno se consolida como uno de los líderes territoriales más fuertes del panorama nacional, con una gestión que ha logrado estabilizar políticamente a la comunidad y proyectar una imagen de solvencia institucional.

El Partido Popular andaluz no solo resiste el desgaste del poder, sino que amplía su margen y se consolida como un referente de gobernabilidad dentro del propio PP nacional. Mientras tanto, la oposición continúa replegada, sin discurso ni estrategia que haga pensar en un cambio de ciclo.

Por ahora, Andalucía tiene claro quién manda. Y todo indica que, si las urnas hablaran mañana, seguirían diciendo lo mismo.