Lourdes Rudolphi es una joven dentista marbellí cuyo sueño siempre fue hacer un voluntariado, este año lo ha cumplido ya que se ha ido con la ONG Dentistas Sobre Ruedas a Senegal para repartir sonrisas y vivir una experiencia única.
Todo comenzó el año pasado, el Colegio de Dentistas de Málaga contactó con Lourdes porque estaban buscando voluntarios en la ONG Dentistas Sobre Ruedas para ir a Senegal, por lo que ella sin pensárselo dos veces, decidió inscribirse junto a su prima.
A Lourdes la cultura africana siempre la había llamado la atención, por lo que estaba dispuesta a encaminarse en esta aventura con muchas ganas e ilusión. Para ser voluntario con la ONG es necesario encajar en el perfil, tiene un coste de 300 euros que incluye el alojamiento durante 15 días, el traslado y una noche de hotel, sin incluir los vuelos.
Senegal es un país que se divide en norte y sur, donde Lourdes hizo el voluntariado fue en una aldea situada al sur del norte, la aldea Missirah, en la frontera con Gambia.
Fundación Dentistas Sobre Ruedas
Como Lourdes cuenta a Área: «La Fundación empezó en un camión que contaba con un sillón dental en su interior y que iba por las distintas aldeas atendiendo a los pacientes. El jefe de la aldea fue a buscarles y les dijo que no tenían dentistas allí y que les concedían un terreno si se iban a esta aldea. Esto sucedió hace diez años, por lo que se fueron para allá y montaron la clínica, que tiene cinco sillones dentales, una parte de médicos, enfermeros, un quirófano y un óptico, un poco de todo».
Los voluntarios no eran solamente dentistas, fueron un equipo de un médico, tres enfermeras, una óptica y dos dentistas. Trabajaban en turnos de nueve de la mañana a dos de la tarde y de cuatro a ocho de la tarde.
Al día atendían a más de 20 personas, en los 15 días de voluntariado allí, Lourdes realizó más de 200 tratamientos, un total de 276. «Tengo una cuenta porque mi compañera no sé si hizo 250 y yo 276. O sea, mucho, mucho, mucho trabajo, pero una experiencia increíble, yo quiero repetir, el año que viene estoy ahí otra vez».
El voluntariado, como afirma Lourdes, es más para uno mismo que para los demás, «al fin y al cabo la que te sientes bien eres tú, ellos están acostumbrados por un lado a que vaya gente a ayudarles y a tratarles porque cada 15 días hay un grupo de voluntarios. Pero tú te sientes mejor contigo mismo de lo que haces, te sientes realizado».
Aldea Missirah, Senegal
Los pacientes para llegar a la pequeña aldea caminaban unas 4 o 5 horas, desde la Fundación no se les cobraba nada, pero ellos pagaban unas 2.000 cefas, la moneda de allí, un precio que equivale a dos sandías.
«A lo mejor empezaban a caminar a las cinco de la mañana, llegaban allí y esperaban las horas que fuese necesario para que les atendiesen», contaba Lourdes.
Para ellos, nosotros somos los «blanquitos», los «tubabs». Una frase que le decía a Lourdes su coordinador y que la marcó fue que «<<los tubabs trabajamos tanto que perdemos la razón de vivir>>. Y es verdad que aquí en España cronometramos el tiempo todo el tiempo, vivimos con estrés y ansiedad y allí era totalmente diferente. Las personas si tenían que esperar, esperaban».
Partiendo de la base que muchos senegaleses caminaban 4-5 horas para llegar a la clínica, si tenían que esperar unas horas más, lo hacían sin protesta alguna.
En la aldea estuvieron 11 días sin agua, tenían que ir al pozo con unas garrafas a recoger agua. «He sacado agua de un pozo echándolo en garrafas y luego bañarme con un cubo, algo que no había hecho en mi vida.»
En Senegal no les ponen nombre a los recién nacidos hasta la primera semana de vida, por si se mueren, para la joven marbellí el choque cultural fue bastante fuerte, ha vuelto a la Costa del Sol con otra mentalidad, valorando otras cosas.
Una experiencia única
«Es una experiencia única, increíble, que todo el mundo debería vivir porque te sientes totalmente realizado, los niños vienen corriendo a abrazarte, es increíble».
Lourdes en Missirah vivía rodeada de cabras, ovejas, burros, gallinas, vacas… Era feliz allí durmiendo en una jaima, a pesar de las circunstancias, de que no había asfalto, era todo arena. Algo que se trajo de vuelta a España fue la gratitud y el amor que le brindaron los niños y las personas de allí.
En 2024 la joven dentista volverá a repetir experiencia y estará de vuelta en la aldea Missirah para reencontrarse con todos allí, dispuesta a volver a vivir una maravillosa experiencia la cual recomienda a todo el mundo.
Fotogalería de Lourdes Rudolphi en Senegal










