El pasado sábado 26 de abril, la Ciudad Deportiva de Las Lagunas fue escenario de uno de los campeonatos de baile urbano más esperados del país: el Level Up, que reunió a más de 1.000 bailarines de toda España. Entre ellos, destacaron Martín y Pablo, dos jóvenes talentos de Mijas que representaron a su ciudad con orgullo, ilusión y mucho ritmo.
Ambos forman parte de la academia La Buena Vibra, una academia local que se ha convertido en un semillero de pasión y disciplina y que cuenta con el trabajo de su coreógrafo, Sergio Villalón, quien lleva años formando a jóvenes en el arte del baile urbano.
Pablo Romero, que comenzó su camino en esta academia en octubre de 2023, vivió el concurso como algo más que una competición: “Fue una experiencia increíble. Me lo pasé muy bien con mis compañeros y, aunque no gané, me sentí muy feliz de haber podido participar”, expresó con una sonrisa. Para Pablo, el baile es más que una afición: sueña con ser profesor y considera que cada paso que da en el escenario lo acerca a esa meta. “Voy bailando y avanzando. Este mundo me hace sentir en casa”, añadió.
Por su parte, Martín afrontó su primera competición en solitario, tras haber formado parte de grupos que incluso llegaron a proclamarse campeones de España. “Era mi primera vez compitiendo solo y fue una experiencia muy buena. Al terminar, sentí que esto me daba aún más fuerza para seguir yendo a campeonatos”, nos cuenta. Para él, el baile es también una necesidad emocional: “A veces estoy en casa y siento que tengo que venir a bailar. Es mi forma de desconectar.”
Ambos jóvenes coincidieron en un mensaje para otros niños y niñas que quieran comenzar en la danza: vencer la vergüenza y lanzarse. “Aquí se viene a disfrutar. No importa si bailas bien o mal, lo importante es que lo vivas con ganas”, aseguró Martín.
El responsable de guiar este proceso es Sergio Villalón, coreógrafo y profesor de La Buena Vibra. Consciente del nivel de exigencia de un evento como Level Up, Sergio se mostró especialmente orgulloso del trabajo de sus alumnos: “En esta ocasión, los tres que compitieron de forma individual montaron ellos mismos sus coreografías. Yo solo estuve para acompañar y asesorar. El mérito es suyo”.
Sergio destaca que detrás de esos dos minutos de espectáculo sobre el escenario hay muchas semanas de esfuerzo. “Un remix requiere al menos dos meses de ensayo. Son muchas horas de preparación para poder darlo todo en apenas minuto y medio”, explicó. Para él, el objetivo no es solo ganar, sino enseñar valores como la disciplina, la constancia y, sobre todo, la capacidad de saber perder: “Lo habitual es no subir al podio, porque el nivel en España es altísimo. Pero lo importante es salir al escenario con orgullo y pasión”.
Desde la dirección de La Buena Vibra, José, su director, destacó el papel que juega la academia más allá del plano competitivo. “Muchos niños vienen aquí como una vía de escape, para desconectar del día a día, expresarse y hacer amistad. Vemos cómo entran con una cara y salen con otra completamente distinta, más felices”, afirmó.
En apenas tres años de existencia, la academia ha conseguido consolidarse como una referencia en el panorama andaluz del baile urbano. Para José, que también es profesor de ritmos latinos, ver que algunos alumnos como Pablo y Martín aspiran a ser profesores es la mejor recompensa: “Significa que algo estamos haciendo bien. Estamos sembrando una semilla que va más allá de los trofeos”.
Martín y Pablo ya piensan en su próximo escenario. Mientras tanto, siguen bailando con una certeza clara: la pasión que los mueve no entiende de límites, solo de ritmo, esfuerzo y corazón.



