‘Marbella se queja‘ es conocido por todos. Una plataforma en la que se ha creado una comunidad para informar, denunciar o ayudar y que cubre prácticamente toda la Costa del Sol. Pero hace una semana, su creador, Diego Escalona, y el resto de ciudadanos que consumen dicha plataforma a diario, se llevaron un chasco importante. Una influencer malagueña, @maritarx, denunciaba la cuenta tras ver que se había publicado uno de sus vídeos mostrando la experiencia de vivir la feria de los pueblos de Fuengirola. «Me llegó un vídeo como me llegan otros cientos, desde otra plataforma, y lo publiqué con buena fe, para que la gente conociera esta feria tan bonita y porque el vídeo estaba muy chulo», nos regala Diego, que recibió un mensaje de la joven y a los diez minutos la cuenta estaba suspendida.
El equipo de Instagram suspendió la cuenta tras la denuncia, ya que la joven consideraba que se había cometido un delito contra la propiedad intelectual, tras publicar su contenido sin haber mencionado su perfil.
Esta situación propició el comienzo de una guerra entre ambos, quienes al principio parecieron llegar a un acuerdo, habiendo asegurado la influencer que retiraría la denuncia, pero no fue así. Por lo que Diego, con una cuenta nueva en Instagram, empezó a publicar vídeos explicando la situación y pidiendo a la comunidad apoyo. «Al final se inició una campaña de acoso a esta chica, que no es algo que yo apoyara, pero al final la cuenta no es mía en sí, si no de todo un pueblo», alega Escalona.
Ambos publicaron algunas historias en las redes respondiéndose mutuamente y dedicándose más que palabras. «Yo cometí un error y lo reconozco. Quiero agradecer a todas las personas que se han involucrado», añade Diego, que ha tenido que pagar 210 euros para recuperar la cuenta, la cual, según él, tiene el objetivo claro de ayudar lo máximo posible: «Hemos encontrado a un perro en diez minutos y ayudamos a que encontraran una furgoneta robada. Yo pongo los megas y los ciudadanos de Marbella los que dan el contenido».



