Juanma, el salvavidas de ancianos e inmigrantes en los cajeros automáticos de Marbella

Un vendedor de la ONCE ayuda a personas mayores a manejarse en los cajeros, ante la negativa de las entidades bancarias a hacerlo.

Juanma, el salvavidas de ancianos e inmigrantes en los cajeros automáticos de Marbella -
Juanma, ayudando a un anciano en el cajero automático situado junto a su puesto de venta.

Juanma lleva tres años con su puesto de la ONCE en calle Serenata, en Marbella, aunque lleva siete vendiendo cupones. Un accidente de tráfico que le llevó a pasar por el quirófano en catorce ocasiones le provocó en 2003 una discapacidad en una de sus piernas.

Todo el mundo lo conoce en la zona y tiene palabras buenas sobre él. Además de intentar repartir suerte entre los vecinos, cada día ayuda a unas 15 personas a realizar sus gestiones en la oficina bancaria situada junto a su puesto de venta.

La mayoría de ellas son personas mayores que quieren ingresar o retirar dinero y que no saben manejarse en el cajero automático, o inmigrantes que apenas entienden el idioma. «Ya sean jóvenes o mayores saben que estoy ahí y les ayudo siempre en todo lo que pueda«, asegura Juanma.

El vendedor entiende totalmente la postura del movimiento «Somos mayores, no idiotas», y apoya que los ancianos se manifiesten contra la brecha digital y el abandono que sufren desde las oficinas bancarias. «Pocos trabajadores se dignan a ayudar a estas personas que, en su gran mayoría, ni tienen estudios ni saben utilizar la tecnología», añade indignado.

«No sé si hay muchos trabajadores en los bancos, pero son pocos o ninguno los que se dignan a ayudarles. Recuerdo que hace un tiempo veía a una muchacha en esta oficina que de vez en cuando salía a ayudar, pero hace mucho que no la veo porque suelen rotar de personal«, dice.

Juanma lleva ayudando de esta forma a los mayores y extranjeros casi dos años. Todo comenzó con un caso que le «tocó la fibra». Él estaba en su puesto de trabajo cuando presenció que una anciana de 80 años salía llorando de la oficina porque se negaron a retirarle el dinero que quería y le dijeron que lo hiciera en el cajero. «La pobre decía que ella no había podido estudiar», recuerda. Desde entonces, se decidió por ayudar a personas en situación similar.

A la falta de ayuda a estas personas mayores, Juanma añade la inseguridad que sufren a la hora de ir al banco. «Van durante las primeras horas del día y, cuando pueden, acompañados. Muchas veces, más que pedirme ayuda, me piden que esté con ellos. Vienen a sacar dinero en mi horario de trabajo por miedo a que alguien les pueda hacer algo«, relata.

Otros sufren problemas visuales y son incapaces de ver con el reflejo, o bien acuden en un día de lluvia, que les complica la situación porque necesitan estar más tiempo para realizar sus gestiones. En ocasiones, esta ayuda es recíproca, ya que mientras Juanma ayuda a realizar la gestión en el cajero, el anciano está pendiente de su puesto de venta. «Ellos confían en mí, pero yo también confío mucho en ellos, es mutuo», asegura el vendedor.

Además de esta importante labor humanitaria, Juanma ha repartido importantes premios de la ONCE entre los vecinos de su barrio. En octubre de 2020 vendió cinco cupones premiados con 35.000 euros. Asimismo también vendió un ‘rasca’ premiado con 7.500 euros en abril de 2021. Juan Manuel Larrubia: toda una fuente de solidaridad y suerte en las calles de Marbella.