Los trabajadores del Tívoli vuelven a llevarse una mala noticia. La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) he desestimado el recurso de suplicación interpuesto por la plantilla contra el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) aprobado el año pasado por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga. Por lo tanto, se mantiene la extinción colectiva de los contratos de trabajo.
Todo empezó con un concurso de acreedores en agosto de 2020, con la antigua propiedad de Tívoli, la Compañía Internacional de Parques y Atracciones SA (CIPASA), y el ERE que llevó a cabo el administrador concursal en noviembre de 2021 para cesar la actividad de la empresa.
A pesar de la reclamación de revocar el auto de extinción, con la representación sindical alegando que no fueron llamadas al periodo de consultas las empresas sucesoras de la actividad de la concursada, como son el grupo inmobiliario Tremón S.A. y Parque Tívoli Málaga S.L., el TSJA falla que «no concurre irregularidad alguna en la sustanciación».
Destaca que Tívoli “dejó de tener actividad efectiva en abril de 2020, permaneciendo definitivamente cerrado desde entonces”, y que “la transmisión de la posesión de los inmuebles en que se asentaba el parque de atracciones y las instalaciones del mismo no se llevó a cabo por la vendedora y aquí concursada, teniendo ello lugar en un momento muy posterior -a finales de 2021-“. El tribunal recuerda en el fallo judicial que en el año 2007 “se vendieron por CIPASA a la entidad Tremón tanto los inmuebles en que se asienta el parque de atracciones Tívoli como “todos los elementos integrantes de la explotación de la actividad inherente al funcionamiento””, indicando que “la entrega efectiva de los mismos no tuvo nunca lugar, y ello además por la expresa voluntad y decisión de la citada vendedora, que continuó con su explotación y con ello a todos los efectos siguió siendo la empleadora de los trabajadores”.
Hecho que llevó a Tremón a iniciar “actuaciones judiciales a fin de obtener la posesión efectiva de tales bienes e instalaciones, que le fue finalmente otorgada por sentencia de 01.09.2017 que no devino firme hasta septiembre de 2021”, cuando CIPASA “había cesado por completo y de manera definitiva la actividad” con anterioridad, siendo además la plantilla incluida en un ERTE el 1 de abril de 2020.
El TSJA apunta en base a la jurisprudencia del TS, que para operar el fenómeno de la sucesión de empresas se exige que “la transmisión no venga meramente referida a elementos materiales, sino a una entidad económica que sea susceptible de explotación y que mantenga su identidad tras la transmisión, lo que claramente no es apreciable en el caso de autos”. En este sentido, señala que “no se produjo en ningún momento una efectiva entrega de los inmuebles y materiales de exploración a la compradora Tremón”, así como que cuando se requirió en enero de 2022 a la nueva adquirente en el concurso de acreedores para que “informara sobre su intención de explotar o no el parque, y ello además a fin de darle en su caso posesión de los citados bienes, éste ya estaba sin actividad alguna desde comienzos de abril de 2020”.
Así, el TSJA hace hincapié en la sentencia que “ni era en tal momento una entidad económica real, ni tampoco cabe siquiera extraer -más bien lo contrario- que con los medios materiales y elementos adquiridos la explotación del mismo pudiera llevarse a cabo, en ningún caso de manera inmediata y manteniendo su identidad anterior”.
Además, el TSJA incide en que el centro de trabajo “era un parque de atracciones, cuya actividad y explotación precisa de manera efectiva y diaria de cuantiosas actividades de mantenimiento, revisión y puesta a punto de todas las instalaciones”, que “permanecía completamente cerrado y sin actividad alguna desde abril de 2020” y con un ERTE, por lo que “ni el mismo podría considerarse una unidad productiva susceptible de ser explotada cuando en enero de 2022 se ofertó a la nueva adquirente hacerle entrega de los elementos existentes para la explotación”.
El Ayuntamiento quiere abrir Tívoli
El alcalde de Benalmádena, Juan Antonio Lara, destacaba este miércoles que quiere dejar muy claro que su intención es abrir Tívoli y que está trabajando todo lo necesario para que pronto sea una realidad, alegando que no piensa rendirse y que, aunque no se vea públicamente, está en ello desde el minuto uno.
Los trabajadores, por su parte, continúan yendo día y noche desde hace más de tres años al parque para seguir manteniéndolo, alimentando a los animales y evitando que se produzcan actos vandálicos.



