Blas Santana, artista local y amante del dibujo desde niño, se ha convertido, casi por casualidad, en el ilustrador de la figura de Mortadelo instalada recientemente en el Parque de la Batería de Torremolinos. “Fue un accidente”, confiesa entre risas, al recordar cómo una propuesta del Ayuntamiento le llevó a reencontrarse con uno de los personajes más icónicos del cómic español.
Santana, estudiante de arte “desde hace mucho tiempo” y apasionado del dibujo desde la infancia, explica que Mortadelo y Filemón fueron sus primeros referentes gráficos. “Cuando eres pequeño y te gusta dibujar, acabas copiando a Ibáñez. Lo haces sin darte cuenta, es el material que te llega primero”, comenta.
Durante años, el artista se dedicó a otros ámbitos de las artes visuales, hasta que el Ayuntamiento de Torremolinos lo llamó para participar en un proyecto subvencionado que buscaba rendir homenaje al universo de Ibáñez con figuras instaladas en el municipio. “Querían recuperar la afición por Mortadelo y Filemón, como una forma de volver a la niñez”, explica Santana.
El proyecto no consistía en reinterpretar a los personajes, sino en “localizarlos” en Torremolinos, adaptando su esencia a símbolos del municipio. “No se trataba de hacer un nuevo Mortadelo, sino de traerlo aquí, de hacerlo local. Por eso aparece con un espeto o junto a la Torre Pimentel: son alegorías de lo que somos”, cuenta el ilustrador.
El trabajo gráfico se desarrolló en apenas una semana, aunque el proceso creativo requirió una gran fidelidad al trazo original de Ibáñez. “Mortadelo parece fácil de dibujar, pero es complicadísimo. Detrás de ese trazo caricaturesco hay una técnica impresionante. Ibáñez era un virtuoso”, admite Santana, que reconoce haber sentido respeto y admiración por la obra del maestro durante todo el proceso.
Las figuras, fabricadas en poliéster por una empresa madrileña, fueron el resultado de un trabajo conjunto entre creatividad y homenaje. Santana asegura que su papel fue más de “transmisor” que de creador: “No soy el diseñador ni el autor, solo he intentado traer a Mortadelo aquí, a mi pueblo”.
Hoy, al pasear por el Parque de la Batería y ver a los niños fotografiándose junto a su obra, Santana confiesa una mezcla de orgullo y sorpresa. “Es curioso, ves tu trabajo ahí y piensas: lo he hecho yo, pero sigue siendo de Ibáñez. Es muy bonito ver cómo la gente lo disfruta”.
Incluso Nuria Ibáñez, hija del fallecido dibujante, expresó su admiración durante la presentación: “Nunca imaginé a Mortadelo disfrazado con un espeto, y me ha encantado”, comentó divertida.
Para Santana, la experiencia ha sido un regreso emocional a los orígenes: “Volver a dibujar a Mortadelo ha sido volver a la infancia. Y si con eso puedo dejar mi pequeño granito de arena en Torremolinos, me doy por satisfecho”.



