Después de 40 años de historia, la histórica tienda Deportes Trébol de Benalmádena cerrará sus puertas en los próximos meses. José, su dueño, y su inseparable esposa Isabel, el alma gemela que estuvo a su lado en cada paso del camino, han decidido despedirse de un comercio que no solo fue su sustento, sino el corazón de una ciudad. El motivo de este adiós: la jubilación, el anhelo de pasar más tiempo con sus nietos y la sensación de haber cerrado con honor una etapa que comenzó hace cuatro décadas.
En una emotiva entrevista realizada por nuestra compañera Elena Castillejo, José, de 70 años, no escatimó en palabras para su esposa, su pilar incansable. “Siempre ha estado ahí, mi mujer. Sin ella, esto no hubiera sido posible. Hemos luchado juntos, hemos reído juntos, hemos criado a nuestros hijos con este negocio. Es la verdadera fuerza de Deportes Trébol”, afirmó. Juntos transformaron una humilde tienda de barrio en un referente deportivo que vistió a generaciones, desde Benalmádena hasta Fuengirola, Marbella, Torremolinos e incluso más allá de Andalucía.
El secreto de su éxito, según José, ha sido sencillo pero poderoso: servicio, honradez y una cercanía que conquistó a quienes cruzaban su umbral. “Aquí hay que venir, no es de paso. La gente entraba buscando algo y nosotros nos encargábamos de que salieran con lo que necesitaban”, explicó. Esta filosofía, junto al apoyo incondicional de Isabel y la colaboración de sus hijos, José y Rocío, convirtió a Trébol en una institución en la región, equipando a equipos, colegios y ayuntamientos con dedicación.
“Son muchas las personas que nos escriben, nos llaman, nos visitan… Nos hacen recordar tantas cosas. Es abrumador”, confesó José. Vecinos y clientes coinciden: la tienda no era solo un lugar de compra, sino un hogar donde se ofrecía un gran servicio y, lo más importante, mucha honradez. “Nunca hemos tenido un problema con nadie. Somos queridos porque hemos estado integrados aquí y ella ha sido clave en eso”, añadió.
El cierre no será inmediato. “Nos quedaremos hasta el final del curso de colegios y clubes. Luego dependerá de la liquidación del stock”, explicó José. Aunque ambos sueñan con que el local siga siendo un espacio deportivo —un deseo que refleja su amor por el legado que construyeron juntos—, reconocen que es una decisión incierta. “Nos gustaría que continuara, pero esto es un negocio. Con él criamos a nuestros hijos, que también ayudaron mucho, y vivimos, a veces mejor, a veces peor, como durante el COVID. Pero siempre juntos, mi mujer y yo”, reflexionó.
La pareja, ambos de 70 años, deja tras de sí mucho más que una tienda: un símbolo de esfuerzo, unión y dedicación. “Hemos evolucionado con el tiempo, desde el patronato de deportes hace 40 años, y ella siempre estuvo ahí, adaptándose conmigo, atendiendo a ese niño al que nadie prestaba atención”, recordó José. Los vecinos aún no creen que ese rincón de Benalmádena, donde la puntualidad y la calidez de la pareja eran una constante, pueda cambiar. “Dicen que no se imaginan este lugar sin nosotros y yo no me imagino estos 40 años sin ella”, concluyó, dedicándole una mirada que lo decía todo.
Deportes Trébol cerrará, pero el eco de lo que José y su esposa construyeron resonará en la Costa del Sol. Un legado tejido con amor, trabajo y una unión que ni el tiempo ni el adiós podrán borrar.



