La Costa del Sol afronta la primera semana de febrero marcada por la inestabilidad, con lluvias prácticamente generalizadas, descenso de las temperaturas y episodios de viento asociados a la borrasca Leonardo, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Tras un inicio de mes relativamente tranquilo, el lunes 2 de febrero traerá ya un cambio notable de tiempo, con precipitaciones desde la madrugada, que ganarán intensidad a lo largo del día. La probabilidad de lluvia alcanzará el 100% en varios tramos de la jornada, mientras que la cota de nieve se situará en torno a los 1.600 metros, afectando a zonas altas del interior de la provincia. Las temperaturas oscilarán entre los 11 y 17 grados, con vientos de componente oeste y suroeste.
La situación se mantendrá durante el martes y miércoles, jornadas en las que se espera un episodio continuado de lluvias, con cielos cubiertos y registros de precipitación persistentes. Ambos días presentan una probabilidad del 100% de lluvia, con temperaturas máximas contenidas, que rondarán los 16 y 19 grados, y mínimas en torno a los 11-14 grados. La cota de nieve podría descender hasta los 1.300 metros, mientras que el viento soplará con rachas moderadas, puntualmente más intensas en el litoral.
A partir del jueves, el temporal seguirá dejando lluvias en la Costa del Sol, aunque con una ligera recuperación térmica. Las máximas se situarán entre los 18 grados, pero la inestabilidad continuará hasta el fin de semana, con precipitaciones prácticamente aseguradas viernes y sábado, cuando la probabilidad de lluvia volverá a situarse cerca del 100%. Durante estos días, la cota de nieve subirá de nuevo hasta los 1.700-1.800 metros y el viento seguirá presente, especialmente en zonas abiertas del litoral.
Según Aemet, la borrasca Leonardo provocará cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones generalizadas en la Península, aunque serán menos intensas en la fachada oriental, donde se encuadra la Costa del Sol, sin descartar rachas de viento fuertes en momentos puntuales. Un inicio de febrero claramente invernal que prolonga el tren de borrascas y consolida un escenario húmedo tras semanas de lluvias recurrentes en la provincia.



