El uso de aplicaciones de inteligencia artificial capaces de generar imágenes falsas en las que se “desnuda” a una persona está generando una creciente preocupación por sus implicaciones legales y sociales. Lejos de ser una broma, la creación y difusión de este tipo de contenido puede constituir un delito contra la intimidad, según informan fuentes policiales.
Estas herramientas, que permiten manipular fotografías con apenas un clic, están siendo utilizadas en algunos casos para alterar imágenes obtenidas de redes sociales y compartirlas posteriormente en grupos privados o entre contactos. Sin embargo, el hecho de crear y difundir estas imágenes, independientemente de la edad de la víctima, puede tener consecuencias penales.
Fuentes policiales advierten de que no solo incurre en responsabilidad quien genera el contenido, sino también quienes lo reenvían o contribuyen a su difusión. Por ello, insisten en la importancia de no compartir este tipo de material en ningún caso.
Asimismo, recuerdan que las personas afectadas por estas prácticas deben denunciar los hechos, ya que se trata de una vulneración grave de su intimidad. El auge de estas tecnologías ha abierto un nuevo frente en la protección de los derechos digitales, donde la concienciación ciudadana juega un papel fundamental.



