El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha defendido que “la coordinación, la anticipación y la planificación” han sido determinantes en la gestión de las borrascas que han afectado a las ocho provincias andaluzas en las últimas semanas. Durante la sesión de control en el Parlamento andaluz, ha puesto en valor el trabajo de la Agencia de Emergencias de Andalucía, que activó dispositivos y labores informativas incluso antes de la llegada del temporal.
Moreno ha realizado balance de la actuación del Ejecutivo autonómico ante el denominado ‘río atmosférico’ de lluvias y viento, subrayando también el papel de la ciudadanía. En este sentido, ha agradecido el “comportamiento ejemplar” de los andaluces y ha recordado la solidaridad mostrada tanto durante las inundaciones como tras el accidente ferroviario de Adamuz.
Valores de la sociedad andaluza
El presidente ha apelado a los valores de la sociedad andaluza, destacando su “dignidad” y capacidad de respuesta ante la adversidad, y ha pedido que las tragedias sirvan para reforzar la unidad y centrar los esfuerzos en lo verdaderamente importante. Asimismo, ha defendido la lealtad institucional y la colaboración entre administraciones, asegurando que todas han trabajado “sin reproches” y con el objetivo común de atender a los afectados.
Superada la fase más crítica de la emergencia, Moreno ha señalado que ahora comienza el tiempo de la recuperación y la reactivación económica. Ha avanzado que la Junta implicará a ayuntamientos, diputaciones, al Estado y a la Unión Europea para reparar los daños, que, según ha admitido, son “más amplios de lo que se pensaba inicialmente”. Entre las prioridades inmediatas ha situado el retorno seguro de las personas desalojadas y la restauración de la actividad social y económica.
El presidente ha reconocido que todavía unas 3.000 personas permanecen desalojadas, y ha insistido en la necesidad de estar preparados ante situaciones sobrevenidas. Finalmente, ha apelado a una forma de hacer política basada en el interés general, la defensa institucional, la transparencia, el respeto al adversario, el diálogo permanente, la seguridad jurídica y la voluntad de reforma, con el objetivo de reforzar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.



