El dilema cervecero y el plato imprescindible de Arturo Bernal

El consejero de Turismo habla de innovación, identidad andaluza y gastronomía en una entrevista distendida

Arturo Bernal
Arturo Bernal, consejero de Turismo y Andalucía Exterior, durante una entrevista de Área Costa del Sol en el Salón H&T

Hay entrevistas que empiezan hablando de turismo y acaban derivando, inevitablemente, en cerveza y gastronomía. Y eso, en Málaga, es casi obligatorio. El consejero de Turismo de la Junta de Andalucía, Arturo Bernal, se prestó al juego durante su visita a el Salón H&T, dejando reflexiones serias… y alguna que otra confesión muy malagueña.

Preguntado por cómo está viendo la feria, Bernal no escatimó elogios. Recordó que son ya 28 ediciones de un encuentro que considera clave para el ecosistema turístico, donde el talento andaluz —y especialmente el de Málaga— muestra cómo la innovación se ha convertido en parte esencial de la hostelería. Un espacio, dijo, donde se habla de negocio, de encuentros de trabajo y de cómo Andalucía sigue diferenciándose a través de sus servicios y productos.

Si algo le ha llamado la atención este año de la feria, según explicó, es que prácticamente todo refleja ese salto innovador. Desde grandes empresas hasta proveedores de servicios han incorporado procesos cada vez más avanzados, con la inteligencia artificial como herramienta clave para conocer mejor al turista, anticipar preferencias y hacer más eficientes las operaciones. “Vivimos tiempos que parecen de ciencia ficción si los miráramos hace cinco o seis años”, llegó a señalar, defendiendo que todo esto es posible en lo que definió como “la industria de la felicidad”.

¿Por cuál cerveza malagueña se decanta el consejero?

Y entonces llegó la pregunta inevitable, en tono de broma pero con trampa: ¿San Miguel o Victoria?. Bernal sonrió y optó por una respuesta tan malagueña como diplomática. Ambas cervezas, dijo, forman parte del pasado emocional e histórico de la ciudad y representan a dos grandes compañías que han contribuido a proyectar el nombre de Málaga como referencia en España y Europa. Así que, políticamente correcto pero sincero, se quedó con las dosuna de San Miguel y otra de Victoria.

Para rematar, confesión gastronómica. Si hay un producto andaluz sin el que no puede vivir, Bernal lo tiene claro: el gazpachuelo. Reconoce que fue un descubrimiento tardío, pero ahora forma parte de su ritual anual. “No hay un año en que no pruebe un gazpachuelo como mínimo”, aseguró, proclamando con entusiasmo un deseo compartido por muchos: que no nos falte nunca.

Turismo, innovación, cerveza y cuchara. Al final, una entrevista que demuestra que, más allá del cargo, las conversaciones que conectan son las que mezclan lo profesional con lo cotidiano. Y sí, el debate cervecero sigue abierto.