El brillo de las estrellas internacionales que comenzaban a aterrizar en la Costa del Sol en los años sesenta contrastaba, en ocasiones, con episodios que escapaban al guion. Uno de los más llamativos lo protagonizó Frank Sinatra en Torremolinos, un suceso ahora recuperado gracias a los documentos difundidos por el Archivo Histórico Provincial de Málaga, que arrojan luz sobre su detención en España en 1964.
Un rodaje entre Málaga y la tensión personal
La llegada del artista a Málaga se produjo en septiembre de 1964, en pleno rodaje de la película El coronel Von Ryan. Según las crónicas de la época, Sinatra aterrizó en el aeropuerto de la Costa del Sol acompañado de su círculo más cercano, en un ambiente que, lejos de la euforia esperada, resultó más bien discreto.
El objetivo de su estancia era rodar escenas en el desfiladero de los Gaitanes, en El Chorro, donde incluso se había preparado un tren con más de mil extras. Sin embargo, el contexto personal del artista no era el más favorable: atravesaba una etapa complicada, marcada por altibajos emocionales y episodios de inestabilidad.
El Pez Espada, epicentro del glamour… y del conflicto
El equipo se alojó en el Hotel Pez Espada de Torremolinos, uno de los símbolos del turismo de lujo emergente en la Costa del Sol. Allí, entre actuaciones musicales y encuentros sociales, se desarrollaron los hechos que acabarían desatando el escándalo.
Durante una noche en la parrilla del hotel, Sinatra coincidió con la actriz cubana Ondina Canibano. La conversación entre ambos derivó en una situación confusa que escaló rápidamente. La intervención de un fotógrafo, que captó una imagen del momento, provocó la reacción inmediata del entorno del cantante, que llegó a confiscar el material gráfico.
Lo ocurrido después se convirtió en una secuencia caótica: según los testimonios, se produjo un forcejeo entre el artista y la actriz, que acabó con una agresión mutua y la intervención de la dirección del hotel. La propia Canibano, en declaraciones posteriores, aseguró haber sido empujada violentamente, lo que la llevó a responder con una bofetada en medio de un ambiente cada vez más tenso.
Intervención policial y enfrentamiento con la autoridad
El incidente no quedó en una simple disputa privada. La situación derivó en un problema de orden público, obligando a intervenir a las autoridades. El director del hotel alertó a la seguridad, que a su vez dio aviso a la Policía.
Lejos de calmarse, el cantante reaccionó con hostilidad. Según los documentos, insultó a las autoridades españolas e incluso llegó a compararlas con la Gestapo. Su negativa inicial a colaborar complicó aún más la situación, hasta el punto de que fue trasladado a dependencias policiales en Málaga.
La tensión fue tal que el actor intentó evitar su detención recurriendo a contactos diplomáticos, incluyendo la embajada estadounidense. Aun así, la maquinaria administrativa siguió su curso.
Multa, declaración y un rodaje en peligro
Finalmente, el Gobernador Civil de Málaga impuso a Sinatra una multa de 25.000 pesetas por alteración del orden público y desobediencia a la autoridad. El episodio también tuvo consecuencias para otros implicados, como la actriz y el periodista presentes aquella noche.
El conflicto llegó a poner en jaque el rodaje de la película. Con una gran infraestructura preparada en El Chorro, los responsables de producción temían pérdidas económicas considerables. Tras negociaciones con las autoridades, se permitió al actor continuar el rodaje durante unos días, aunque bajo condiciones.
“Nunca volveré a este maldito país”
Tras finalizar su trabajo, Sinatra abandonó España escoltado y envuelto en polémica. Durante su salida, se le atribuye una frase que quedó para la historia: “Nunca volveré a este maldito país”.
Una afirmación que, con el paso del tiempo, quedó en entredicho. Años después, el artista regresaría a España, demostrando que aquel episodio, por intenso que fuera, no cerró definitivamente su vínculo con el país.
Un episodio que forma parte de la memoria de Torremolinos
Más de seis décadas después, los documentos rescatados permiten reconstruir uno de los capítulos más singulares del pasado de Torremolinos: cuando el glamour de Hollywood se cruzó con la realidad de una España en transformación.
La historia de Sinatra en el Pez Espada no es solo una anécdota, sino también el reflejo de una época en la que la Costa del Sol comenzaba a consolidarse como destino internacional… incluso cuando las estrellas no siempre seguían el guion previsto.



