La historia de José Julián Barón Yuste, más conocido como Pepe Yuste, es una historia de esfuerzo, superación y pasión que ha llevado a este atleta local a convertirse en doble campeón del mundo de Triatlón y Duatlón Cross en la categoría de 55-59 años. Esta hazaña la consiguió el pasado 24 de junio en Pontevedra, en una competición internacional que reunió a los mejores triatletas del mundo en un circuito muy exigente. El campeonato, que se disputó en el bello entorno natural de Verducido, a pocos kilómetros de la ciudad gallega, supuso un auténtico desafío para Pepe, quien tuvo que superar una lesión importante para llegar a la cima y lograr la medalla de oro que hoy luce con orgullo.
El recorrido de la prueba comprendió de los tres deportes que conforman esta disciplina deportiva: natación, bicicleta y carrera a pie (Duatlón es ciclismo y carrera a pie), con un trazado técnico y exigente que exigió al máximo la preparación de cada atleta. En este sentido, Pepe Yuste pudo mostrar toda su fortaleza y experiencia en el segmento de bicicleta, que es su especialidad y la clave que le permitió tomar ventaja y marcar el mejor tiempo en Triatlón, en una ruta de casi 30 kilómetros, dividida en dos vueltas. Su paso firme en la bici, combinado con un buen desempeño en natación y una carrera a pie final afrontada con molestias físicas, le permitieron cruzar la meta con un crono de 2 horas, 21 minutos y 31 segundos, distanciándose claramente del segundo clasificado, el irlandés Trevor Woods, al que superó por más de cuatro minutos. El podio lo cerró el triatleta español Carlo Mateos López, en una competición de alto nivel que situó a Pepe en la élite del triatlón internacional.
Preparación y sacrificio: la lucha contra la lesión que amenazó sus objetivos
La preparación de Pepe para este campeonato mundial no fue sencilla ni exenta de dificultades. En diciembre de 2024, el deportista sufrió una grave lesión en el tobillo, concretamente la rotura de los ligamentos, que le impidió entrenar la carrera a pie durante varios meses. Esta circunstancia puso en duda su participación y sus posibilidades de éxito, ya que la carrera a pie es una de las claves en cualquier triatlón y duatlón. No obstante, Pepe nunca perdió la motivación ni la esperanza y, con la ayuda de su amigo y entrenador Raúl, también empleado municipal, pudo mantener una buena base en natación y, sobre todo, concentró sus esfuerzos en la bicicleta, modalidad que domina y en la que supo sacar una ventaja decisiva.
El torremolinense contó que, pese al dolor en el tobillo, afrontó la prueba final con mucha ilusión y con la mentalidad puesta en lograr el mejor resultado posible. “El tobillo dolía, pero sabía que la bici era mi punto fuerte y tenía que aprovecharlo para sacar diferencia”, comentó Pepe, destacando que su condición física y el entrenamiento realizado, aunque condicionado, le permitieron afrontar con éxito cada tramo. Sus dotes ciclistas, donde marcó el mejor tiempo del día, fue fundamental para distanciarse de sus rivales y afrontar la carrera a pie con una ventaja cómoda, a pesar de que esta última etapa le generó dolor debido a la lesión. Su capacidad para resistir y mantener el ritmo fue clave para lograr un triunfo que para muchos parecía improbable tras meses sin poder entrenar la parte de carrera.
Una trayectoria deportiva marcada por la reinvención y la pasión por el deporte
El éxito de Pepe no es fruto de la casualidad, sino de una larga trayectoria deportiva que comenzó en el fútbol, disciplina que practicó durante muchos años y en la que destacó defendiendo los colores del Torremolinos. Hasta los 35 años, Pepe se dedicó a la competición futbolística, pero decidió retirarse debido al estrés que implicaba esta actividad. Sin embargo, su pasión por el deporte y especialmente por la bicicleta no desapareció. De hecho, mientras jugaba al fútbol, los sábados eran para él días de entrenamiento con la bici, a pesar de que los preparadores físicos le desaconsejaban esas salidas por el riesgo de lesiones o falta de descanso.
Una vez retirado del fútbol, Pepe decidió centrarse en el triatlón y en la bicicleta de montaña, disciplinas que le permitieron combinar su amor por la bici con un deporte multidisciplinar que le exigía preparación en natación y carrera a pie. Esta transición refleja una capacidad de adaptación y de pasión por el deporte que le ha llevado a competir a nivel nacional e internacional, logrando títulos tan importantes como el mundial que acaba de conquistar en Pontevedra y el Mundial de Triatlón Extremo de Hawái que ganó en 2017. A día de hoy, Pepe sigue compitiendo con la misma ilusión, afrontando retos y demostrando que la edad es solo un número cuando existe voluntad y esfuerzo.
Entrenamiento exigente para un deporte multidisciplinar
La rutina de entrenamiento de Pepe es exigente y está muy estructurada para poder afrontar las demandas del triatlón. Como bien explicó, un día típico de entrenamiento puede incluir sesiones dobles o triples, combinando natación, bicicleta y carrera a pie, además de trabajo en el gimnasio para mantener la fuerza y resistencia. Por ejemplo, en jornadas intensas, puede nadar una hora y después salir a pedalear durante dos horas y media, e incluso sumar una sesión adicional de gimnasio para completar la preparación. Pero, como dice él, «se compite como se entrena«.
Este nivel de dedicación refleja la complejidad de un deporte como el triatlón, que exige estar en forma en tres disciplinas muy diferentes y combinar resistencia, fuerza y técnica. Pepe subraya que aunque no es profesional, compite “como un profesional”, tomándose muy en serio cada entrenamiento, pero sin perder nunca el disfrute y la motivación personal que le impulsa a seguir adelante.
La satisfacción del triunfo y los próximos retos
Pepe tiene en mente la participación en el Mundial que se celebrará en septiembre en los Dolomitas, en Italia, para el que deberá disputar pruebas clasificatorias en República Checa y Alemania durante el verano. Este ambicioso calendario supone un gran desafío, que además de entrenar tiene que gestionar la recuperación de su tobillo con la ayuda de fisioterapia para llegar en las mejores condiciones a las próximas competiciones. Esta planificación refleja la disciplina y el compromiso de un deportista que sabe que la constancia es clave para seguir logrando éxitos y disfrutando de un deporte que le ha dado muchas satisfacciones.
Un ejemplo de perseverancia y un mensaje para los deportistas que comienzan
Más allá de los títulos y las medallas, Pepe Yuste es un ejemplo de perseverancia y de cómo superar obstáculos físicos y personales para seguir cumpliendo sueños. Su historia, que comenzó en el fútbol y evolucionó hacia el triatlón, muestra que nunca es tarde para reinventarse y que con pasión, esfuerzo y un buen apoyo se pueden alcanzar metas importantes.
Su consejo para quienes quieren iniciarse en el triatlón o duatlón es claro: primero, realizarse un chequeo médico para asegurarse de estar en condiciones, y segundo, buscar el asesoramiento de un entrenador que oriente el entrenamiento y ayude a progresar con seguridad. “Yo compito con seriedad, pero también disfruto mucho. Para mí, ganar es importante, pero lo que más valoro es la satisfacción personal y la motivación que me da este deporte”, señaló Pepe.
Además, destaca que el triatlón le ha abierto las puertas a una experiencia única de conocer el mundo, visitar países y culturas que no habría descubierto si hubiera permanecido únicamente en el fútbol. Viajar y competir son para él una parte fundamental de esta pasión que le mantiene activo y motivado.



