La muerte de Javier Gallardo García ha dejado a Ojén sumido en la conmoción. El joven, de 33 años, ha fallecido en un accidente de tráfico justo cuando estaba a punto de comenzar una nueva etapa profesional tras haber aprobado recientemente las oposiciones para incorporarse como agente en prácticas de la Policía Local del municipio.
La noticia ha causado un profundo impacto entre vecinos, familiares y amigos, especialmente por el momento en el que se ha producido. Su entrada en la plantilla municipal suponía el arranque de un proyecto de vida por el que había trabajado intensamente y que finalmente no ha podido llegar a desarrollar.
Ante esta pérdida, el Ayuntamiento de Ojén ha decretado el luto oficial desde las 9.00 horas del 8 de abril hasta las 9.00 horas del 9 de abril de 2026, en memoria de Javier Gallardo García. Como muestra de duelo, las banderas de la fachada del Consistorio ondean ya a media asta y con crespón negro.
En el comunicado difundido por el Ayuntamiento, la Corporación Municipal ha trasladado su “más sentido pésame” a la familia y al entorno más cercano del joven, subrayando que esta medida pretende dejar constancia del dolor compartido por toda la localidad. El alcalde, Juan Merino Márquez, se ha desplazado además hasta la capilla ardiente para mostrar personalmente sus condolencias a familiares y allegados.
La pérdida de Javier Gallardo también ha golpeado con fuerza al ámbito deportivo. El joven ejercía como entrenador del 3º Infantil de la U.D. La Mosca, club que ha lamentado la marcha de “mucho más que un técnico” y ha destacado su forma de transmitir valores como el respeto, la humildad y el trabajo a sus jugadores. La entidad ha decretado asimismo dos días de luto oficial.
A estas muestras de pesar se ha sumado también la Unión Deportiva Benamocarra, que ha recordado su trayectoria vinculada al fútbol como entrenador de la UD La Mosca, exfutbolista del CD Benagalbón y jugador del Atlético Totalán en la actualidad. El mensaje del club refleja el alcance de una pérdida que ha traspasado el ámbito institucional y ha golpeado de lleno a quienes compartieron con él vestuario, banquillo y vida cotidiana.
Ojén despide así a un joven muy querido, cuya muerte ha provocado una oleada de dolor en el municipio y en el mundo del deporte, justo cuando estaba a punto de cumplir uno de sus grandes sueños: vestir el uniforme de la Policía Local de su pueblo.



