La escalada militar entre Irán y Estados Unidos ha dado un nuevo paso después de que uno de los principales mandos militares iraníes anunciara el cierre del Estrecho de Ormuz a todo tipo de embarcaciones, incluidos petroleros y buques mercantes.
El anuncio ha sido realizado por el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, considerado uno de los principales órganos de mando del Ejército iraní. La decisión llega tras una segunda noche consecutiva de ataques lanzados por Estados Unidos contra distintos objetivos en territorio iraní.
Según el comunicado difundido por medios iraníes, Teherán justifica la medida por la situación de inseguridad generada en la región y advierte de que cualquier embarcación que intente atravesar este estratégico paso marítimo será considerada un objetivo potencial.
«Desde este momento se declara el Estrecho de Ormuz cerrado al tráfico de cualquier tipo de embarcación», señala el mensaje emitido por las autoridades militares iraníes, que además han advertido de una respuesta «contundente y decisiva» ante las acciones estadounidenses.
Cerrado hasta nuevo aviso
El Estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo y gas. Cada año miles de buques mercantes y petroleros utilizan este corredor estratégico para abastecer a mercados de todo el planeta.
La Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado que el cierre se mantendrá «hasta nuevo aviso» y ha acusado a Estados Unidos de haber cometido reiteradas violaciones del alto el fuego alcanzado entre Washington y Teherán durante los últimos meses.
Además, las autoridades iraníes han advertido de que acercarse al Estrecho podría interpretarse como una forma de colaboración con el enemigo, elevando aún más la tensión en una zona considerada clave para el comercio internacional.
Estados Unidos niega el bloqueo
Pese al anuncio iraní, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha negado que el paso marítimo haya quedado bloqueado.
Fuentes militares estadounidenses han asegurado que durante la noche han continuado entrando y saliendo buques mercantes por el Estrecho de Ormuz con normalidad, contradiciendo así la versión ofrecida por Teherán.
La nueva crisis se produce después de que el Ejército estadounidense informara de una nueva oleada de ataques contra objetivos iraníes, en respuesta a los bombardeos lanzados previamente por fuerzas iraníes contra bases e intereses de Estados Unidos en Bahréin, Jordania y Kuwait.
La situación mantiene en alerta a los mercados internacionales, que observan con preocupación cualquier posible interrupción del tráfico marítimo en uno de los puntos más sensibles para el suministro energético mundial.



