Pillado con 120 botellas del ‘gas de la risa’ tras huir de la Policía en Mijas

Los hechos ocurrieron durante un servicio rutinario de vigilancia en la zona de Las Lagunas, donde los agentes observaron un coche cuyo conductor presentaba una actitud que calificaron como sospechosa

Botellas de óxido nitroso intervenidas en Mijas
Las 120 botellas de óxido nitroso intervenidas por la Policía Local de Mijas
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Agentes de intervención de la Policía Local han abierto diligencias penales contra un conductor que fue interceptado en Mijas cuando transportaba 120 botellas de óxido nitroso, comúnmente conocido como “gas de la risa”, en el interior de su vehículo.

Los hechos ocurrieron durante un servicio rutinario de vigilancia en la zona de Las Lagunas, donde los agentes observaron un coche cuyo conductor presentaba una actitud que calificaron como sospechosa. Al percatarse de la presencia policial, el vehículo abandonó rápidamente el lugar, lo que activó el protocolo de actuación de los agentes.

El coche fue finalmente interceptado en una zona segura de las inmediaciones. Una vez detenido el vehículo, los agentes observaron que el conductor mostraba signos evidentes de nerviosismo, lo que motivó una inspección del interior.

Durante el registro, se halló una gran cantidad de botellas de óxido nitroso, un total de 120 unidades, que fueron intervenidas de inmediato. El conductor fue informado de la apertura de diligencias penales como presunto autor de un delito contra la salud pública, debido a la naturaleza y el volumen del material transportado.

Desde las autoridades se recuerda que el óxido nitroso, aunque legalmente utilizado en contextos médicos e industriales, puede suponer serios riesgos para la salud cuando se consume de forma recreativa. Entre sus efectos se encuentran la irritación de ojos y nariz, alucinaciones, asfixia, y en los casos más extremos, el fallecimiento.

Las diligencias se trasladarán a la autoridad judicial para que determine las responsabilidades pertinentes.

¿Qué es el gas de la risa?

El óxido nitroso (N₂O) es un gas incoloro con propiedades sedantes, analgésicas y disociativas. Su uso se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Sir Humphry Davy descubrió sus efectos euforizantes y lo utilizó incluso para calmar dolores dentales. Aunque inicialmente su consumo era recreativo y se limitaba a fiestas privadas, en 1844 el dentista Horace Wells propuso su uso médico tras observar que podía suprimir el dolor durante una intervención.

Actualmente, el óxido nitroso tiene usos médicos reconocidos, especialmente en odontología y anestesia, y también se emplea como propulsor alimentario, por ejemplo, en dispensadores de nata montada. No obstante, su creciente utilización como droga recreativa, especialmente en zonas turísticas como la Costa del Sol, ha encendido las alarmas entre los expertos en salud pública.

Esta sustancia se inhala a través de globos, que actúan como reservorios tras liberar el gas de pequeños cartuchos o botellas a presión. Al ser aspirado, el gas llega rápidamente al sistema nervioso central, provocando una sensación de euforia, risa incontrolada, alucinaciones y pérdida de coordinación. Aunque sus efectos suelen durar entre 15 y 45 minutos, su uso no está exento de graves riesgos.

Entre los efectos adversos destacan la asfixia por hipoxia, la pérdida de consciencia, los daños neurológicos y, en casos extremos, la muerte súbita. El uso continuado puede provocar déficit de vitamina B12, con consecuencias como problemas cognitivos y motores, e incluso lesiones irreversibles en la médula espinal. Además, se han documentado quemaduras por la inhalación directa desde los cartuchos, caídas derivadas de la pérdida de equilibrio, y accidentes de tráfico relacionados con su consumo.

El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) ha alertado sobre el aumento del consumo de este gas en países como Reino Unido, Países Bajos y España, especialmente en eventos nocturnos y fiestas. También ha señalado su inclusión dentro del grupo de las “club drugs”, sustancias que se consumen en ambientes recreativos sin control médico.

Por último, su impacto medioambiental tampoco pasa desapercibido. El óxido nitroso es un potente gas de efecto invernadero, con una capacidad de retención térmica 300 veces superior al dióxido de carbono y una vida en la atmósfera que puede superar el siglo. De hecho, en 2020 representó cerca del 7% de las emisiones globales derivadas de la actividad humana. Algunos países, como Suecia, ya han comenzado a implementar tecnologías para destruir el gas en los sistemas hospitalarios con el fin de reducir su huella ecológica.