En Mijas se vive una historia que conmueve y llena de esperanza. Antonio, un niño de apenas siete años, está enfrentando una dura realidad desde que nació: sufre una distrofia muscular por déficit de colágeno tipo 6, una enfermedad rara, degenerativa y grave que afecta principalmente su movilidad y su respiración. Esta condición limita sus movimientos, y aunque su mente y espíritu son inquebrantables, su cuerpo cada vez responde con mayor dificultad.
Pero esta historia, lejos de ser solo un relato de dificultades, es también un canto a la solidaridad, la valentía y la esperanza. Hoy, Antonio ha recibido un regalo que transformará su vida diaria: una silla de ruedas eléctrica donada por la Asociación Avates, que le brindará la independencia que tanto anhela y le facilitará descubrir el mundo que hasta ahora le estaba vetado por si solo.
La fortaleza de un pequeño gigante
Antonio es, sin duda, un niño con una fuerza interior admirable. Sus padres, Juan Caravante y Raquel Berlanga, relatan con emoción y orgullo la vitalidad y el coraje que muestra a pesar de las adversidades. “A Antonio le encanta el fútbol, sueña con correr y jugar con sus amigos. Aunque sus piernas y brazos ya no tienen la fuerza de antes, su mente es fuerte, luchadora y llena de ganas de vivir”, explica Juan.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Las largas caminatas cansan a Antonio muy pronto, y el desgaste muscular le impide desplazarse con autonomía. “Siempre tenía que estar acompañado, llevado en coche o en brazos, lo que le limitaba mucho. A veces sentía vergüenza y frustración por no poder hacer cosas que otros niños de su edad disfrutan”, comenta Raquel.
Un acto de solidaridad que cambia vidas
La llegada de esta silla eléctrica no es solo una mejora física para Antonio, sino una puerta abierta a nuevas experiencias y a la independencia. La Asociación Avates, con su labor solidaria constante en la Costa del Sol, ha sido la entidad encargada de hacer realidad este sueño. Gracias a la recaudación de fondos en su tienda benéfica en Las Lagunas y la entrega generosa de Pepi, portavoz de la asociación, Antonio podrá desplazarse con mayor autonomía y comodidad.
“Sabemos lo importante que es para Antonio y para su familia. Esta silla no solo facilita su movilidad, sino que también le devuelve la dignidad y la libertad para hacer cosas cotidianas sin depender tanto de otros”, explica Pepi.
Para la familia, esta ayuda llega en el momento justo. La Seguridad Social no cubre la entrega de sillas eléctricas para casos como el de Antonio, y aunque contaban con una silla manual recetada, sus limitaciones físicas hacían casi imposible que Antonio la usara sin ayuda constante.
Más allá de una silla: un mundo de posibilidades
Con esta silla eléctrica, Antonio podrá realizar actividades que hasta ahora solo podía imaginar. Desde pasear por la playa hasta viajar en tren sin la necesidad de que lo transporten, ir a Málaga a visitar a familiares o simplemente acompañar a sus amigos en sus juegos cotidianos. “Será un paso gigante para Antonio, porque le permitirá tener autonomía y sentirse más integrado”, señala Raquel.
El valor emocional es enorme. “Para mí, como madre, es una barrera menos superada. Un alivio y una alegría que nos llena el alma. Gracias a Abates, a Pepe y a toda la gente que ha hecho posible este regalo, hemos ganado una nueva esperanza”, añade con voz quebrada pero llena de gratitud.
Una pueblo que se une por la inclusión
La historia de Antonio no solo es la de un niño que lucha contra una enfermedad, sino también la de una comunidad comprometida con la inclusión y el apoyo a quienes más lo necesitan. La Asociación Avates continúa su labor social recaudando fondos en su tienda benéfica y ofreciendo ayuda a familias como la de Antonio.
Pepe insiste en que “el compromiso de Abates es firme y constante. Trabajamos para que nadie se quede atrás, para que todas las personas que enfrentan dificultades tengan una oportunidad para mejorar su calidad de vida”.



