Un leve terremoto de 2,7 sacude Marbella sin causar daños ni alarma

El sismo, registrado a 83 kilómetros de profundidad, apenas fue perceptible en superficie

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Marbella registró este miércoles 6 de agosto un terremoto de magnitud 2,7 que, si bien no causó daños materiales ni personales, ha vuelto a poner en el foco la actividad sísmica del Mar de Alborán. El movimiento, detectado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), tuvo lugar a las 11:43 hora local (09:43 UTC), con epicentro en el sureste del término municipal y a 83 kilómetros de profundidad.

Se trata de un fenómeno que, según los parámetros del IGN, se clasifica como microsismo. La energía liberada a esa profundidad resulta insuficiente para ser percibida de forma significativa por la población. No obstante, eventos como este nos recuerdan que el subsuelo de la Costa del Sol está en constante movimiento.

El Mar de Alborán, una región sísmica activa

Pese a la escasa repercusión en superficie, el Mar de Alborán es una de las zonas más activas del Mediterráneo occidental. Esta franja de agua entre la península ibérica y el norte de África esconde una compleja estructura tectónica en la que interactúan la placa africana y la euroasiática, además de una microplaca atrapada que se desplaza lentamente, a razón de casi 5 milímetros por año.

Esa interacción constante genera una actividad sísmica frecuente, con terremotos poco profundos que habitualmente no suponen riesgo, pero que ocasionalmente pueden alcanzar magnitudes destructivas. Entre los episodios históricos más destacados en la región, el IGN recuerda el sismo de 1804 en Dalías (Almería), con una magnitud estimada de 6,4 y cerca de 400 víctimas mortales, o el temblor registrado frente a la costa de Málaga en 1494, del que se tienen referencias documentadas.

En tiempos más recientes, la conocida falla de Al-Idrissi, situada en la parte sur de la cuenca del Alborán, ha sido responsable de varios terremotos importantes, como los de 1994, 2004 y 2016, este último con una magnitud de 6,3, sentido con fuerza en Melilla, Ceuta y Andalucía oriental. Desde 2021, esta misma zona registra un enjambre sísmico persistente, con miles de movimientos, algunos superiores a magnitud 5.

¿Puede Málaga sufrir un tsunami?

La amenaza de un tsunami en el sur de España es baja, pero no inexistente. Diversos estudios del Institut de Ciències del Mar han identificado un punto crítico en la Falla de Averroes, localizada en el centro del Mar de Alborán. Según los modelos científicos más realistas, un terremoto de gran magnitud en esa falla podría provocar olas de hasta 6 metros en algunas localidades de la costa almeriense, y de entre 1 y 2 metros en Málaga y Melilla.

Aunque estas cifras están lejos de los grandes tsunamis oceánicos, sí serían suficientes para causar daños materiales y riesgos para la población, especialmente si no se cuenta con sistemas de alerta eficaces. El mayor problema es el escaso margen de tiempo: desde que se produce el seísmo hasta que la ola alcanza la costa, pueden pasar solo 21 minutos, un periodo demasiado breve para activar una evacuación sin una respuesta automática y organizada.

¿Por qué tiembla tanto esta región?

La explicación se encuentra bajo el mar. Entre las fallas de Adra, Carboneras y Al-Idrissi, se desarrolla un sistema tectónico de gran complejidad. La mayoría de los seísmos en la zona son de tipo desgarre, aunque también se registran movimientos inversos y normales, lo que dificulta la predicción de rupturas futuras.

Además, hay una segunda franja de sismicidad a mayor profundidad (entre 40 y 120 km) que se extiende desde la costa marroquí hasta el interior de Málaga. Algunas hipótesis científicas apuntan a procesos como la subducción de la litosfera atlántica bajo el Arco de Gibraltar, o a fenómenos de delaminación cortical en el fondo marino.

Preparación frente a riesgos sísmicos

España cuenta con sistemas de alerta temprana coordinados entre el IGN y la Dirección General de Protección Civil, aunque su eficacia está condicionada por la proximidad del epicentro y el poco tiempo de respuesta. Por ello, los expertos insisten en la necesidad de educación ciudadana, simulacros periódicos y una cultura de prevención ante emergencias.

Málaga, junto a otras ciudades como Melilla, Motril o Almería, forma parte de un territorio que los geólogos estudian con creciente atención. Porque si bien el temblor de este miércoles fue leve, no deja de ser una señal del dinamismo del subsuelo. Un recordatorio de que el mar que nos baña también se mueve. Y que, algún día, podría hacerlo con mayor fuerza.