La serie sobre el narcotráfico en la Costa del Sol que incomodó a varios ayuntamientos llega este jueves a Movistar+

‘Marbella. Expediente Judicial’, nace a partir de investigaciones de los periodistas Arturo Lazcano y Nacho Carretero y consta de 6 episodios.

'Marbella. Expediente Judicial'
'Marbella. Expediente Judicial'

Movistar+ estrena este jueves ‘Marbella. Expediente Judicial‘, una serie basada en hechos reales que denuncia el colapso de las fiscalías antidroga en España y las dificultades para combatir el narcotráfico en la Costa del Sol. Sin embargo, su rodaje no ha estado exento de polémica, ya que algunos ayuntamientos de la zona se han opuesto a acoger la grabación o no han facilitado los permisos necesarios.

Así lo ha explicado su director, Dani de la Torre, quien ha señalado que, aunque han contado con la colaboración de municipios como Algeciras o Cádiz, así como de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de la Agencia Tributaria, en otras áreas como Marbella o el Campo de Gibraltar se encontraron con numerosas trabas. “En la primera temporada nos echaron de Marbella cuando se enteraron de la temática. Nos quedaban dos días de rodaje y tuvimos que llevarnos todo el equipo a Benalmádena a toda prisa para poder terminar”, recuerda. En esta nueva entrega, Hugo Silva también rememora cómo un permiso para grabar en un hospital fue revocado una semana antes, sin previo aviso, por el contenido de la serie.

Continuación de la seria ‘Marbella’

La producción, creada por Dani de la Torre y Alberto Marini a partir de investigaciones de los periodistas Arturo Lezcano y Nacho Carretero, consta de seis episodios y funciona como continuación de ‘Marbella‘, la ficción estrenada en 2024. En ella, Hugo Silva vuelve a meterse en la piel de César, un abogado penalista especializado en defender a las mafias de la zona.

“En esta segunda temporada ponemos el foco en una Justicia desbordada, llena de obstáculos para poder sacar adelante su trabajo”, explica Carretero, que junto a sus compañeros visitó fiscalías antidroga del sur de España y conoció de primera mano a profesionales sometidos a presiones constantes, amenazas, intimidaciones y situaciones de corrupción.

Esa realidad se refleja en el personaje de Carmen, interpretado por Natalia de Molina, una fiscal que lucha contra el crimen organizado y contra un sistema colapsado. La actriz reconoce que se inspiró en una fiscal real: “Es una mujer increíble. He podido acompañarla a juicios y verla trabajar. Destaca por su vocación, su seguridad y su enorme autocontrol”.

Para Lezcano, era esencial dar protagonismo a los trabajadores de la Justicia, a los que considera el “antagonista natural” de los abogados penalistas que centraron la primera temporada. Además, advierte de que, aunque la trama se sitúe en lugares como Marbella o Puerto Banús, estos escenarios son solo el “escaparate” de un problema mucho más amplio.

En ese sentido, Carretero insiste en que la serie se apoya en la realidad. “El crecimiento del crimen organizado y del narcotráfico en España es desmesurado y, sin embargo, parece no generar demasiada alarma política”, sostiene. A su juicio, una de las claves está en la falta de inversión: “Los cuerpos de seguridad necesitan más medios, mejores salarios y más tecnología. La Justicia está saturada. Hay juzgados con decenas de miles de casos y, de repente, les cae una macrooperación de narcotráfico. Eso no tiene sentido”.

Aunque se trata de una ficción pensada para entretener, los creadores defienden que también tiene una clara vocación de denuncia. “Iluminar un problema no es estigmatizarlo, sino advertir de que existe y exigir soluciones”, subraya Carretero.

Sobre una posible tercera temporada, Lezcano asegura que hay material suficiente para seguir adelante. De la Torre tampoco lo descarta, aunque cree que primero deben encontrar un enfoque potente. “Hay que darle una vuelta y volver a sorprender al espectador”, concluye.