La carretera que conecta Ronda con San Pedro Alcántara, una vía fundamental para la comunicación entre la Serranía de Ronda y la Costa del Sol, ha reabierto esta mañana tras varios meses de intensas obras para reparar los graves daños provocados por las lluvias torrenciales del pasado mes de marzo.
La borrasca Jana dejó estragos de gran magnitud, afectando de forma directa el tablero del viaducto y bloqueando gran parte de la calzada con rocas de hasta 500 toneladas, un obstáculo de difícil solución que obligó al cierre completo de esta carretera vital para la comarca, que era transitada a diario por más de 9000 vehículos.
La consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz, ha visitado hoy las obras acompañada de la consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España, además de autoridades locales y responsables técnicos. Durante la visita, Díaz destacó el esfuerzo y la dedicación de los cerca de 50 operarios involucrados, quienes han trabajado sin descanso incluso en horarios nocturnos y fines de semana para adelantar los plazos previstos.
“La Serranía de Ronda recupera un poco de normalidad tras meses duros”, aseguró la titular de Fomento, al tiempo que reconoció la importancia estratégica de esta vía, “que es determinante para la actividad económica y social de toda la comarca”. El restablecimiento parcial de la carretera supone un alivio para vecinos, comerciantes y visitantes, que durante este tiempo han sufrido las dificultades derivadas del corte.
Rocío Díaz valoró también la paciencia y comprensión mostrada por los vecinos y alcaldes de los municipios afectados. “Era una obra tremendamente compleja, pero el Gobierno andaluz ha puesto todo de su parte para reabrir la vía en el menor tiempo posible y con las máximas garantías de seguridad”, afirmó.
La complejidad de los trabajos se refleja en las tareas realizadas: desde la retirada de rocas inestables mediante maquinaria pesada y especialistas en trabajos verticales, hasta la ejecución de voladuras controladas para despejar el terreno. Además, se instalaron membranas de contención y una pantalla dinámica para garantizar la estabilidad de la ladera, y se llevó a cabo la demolición y reconstrucción del tablero del viaducto afectado.
La reapertura se ha adelantado dos semanas respecto al plazo inicial previsto, una muestra del compromiso y la eficacia de los equipos técnicos y humanos implicados en la obra.
No obstante, la reapertura no significa la finalización de los trabajos. La segunda fase del proyecto ya está en marcha y se centra en reforzar la estabilidad y seguridad de la ladera. Para ello, se instalarán medidas adicionales de sostenimiento, incluyendo un sistema de bulonado más profundo y un refuerzo del muro de hormigón. Este muro contará con un anclaje en su cabecera al talud para aumentar su resistencia y evitar posibles vuelcos.
El presupuesto total de estas obras asciende a 4,5 millones de euros, una inversión necesaria para garantizar la seguridad y funcionalidad de esta carretera clave para la región.
Los trabajos comenzaron a mediados de marzo, tras la devastación causada por las lluvias, y desde entonces se ha trabajado de forma continua para controlar la inestabilidad del terreno y reparar las infraestructuras dañadas.
Durante la visita, estuvieron presentes también el viceconsejero Mario Muñoz-Atanet, la delegada del Gobierno de la Junta en Málaga, Patricia Navarro, el director general de Infraestructuras Viarias, Alfonso Lujano, y la delegada territorial de Fomento en Málaga, María Rosa Morales.
Con esta reapertura parcial, se espera que el tráfico recupere paulatinamente su normalidad y que se reduzcan los inconvenientes derivados del cierre de esta carretera estratégica, que une el interior de la Serranía con la costa, potenciando tanto el turismo como la economía local.



