El nombre de Marbella ha vuelto a saltar a los titulares internacionales, aunque esta vez no por sus playas, ni por la presencia de celebridades, ni por un torneo deportivo. Lo ha hecho arrastrado por un proceso judicial que tiene como protagonista a Thomas Partey, exjugador del Atlético de Madrid y Arsenal, y actual futbolista del Villarreal, acusado de violar a dos mujeres y de agredir sexualmente a una tercera. Entre los escenarios de los presuntos delitos aparece nada menos que el hotel Nobu de Marbella, un establecimiento de cinco estrellas situado en plena Milla de Oro.
La información fue adelantada por el diario británico The Scottish Sun, que detalla que el centrocampista ghanés, de 32 años, se declaró “no culpable” el pasado lunes ante el tribunal de la Corona de Southwark, en Londres.
Un proceso que mira a Marbella
Según el escrito de acusación, Partey se enfrenta a tres cargos de violación contra una primera mujer, dos contra una segunda y un cargo de agresión sexual contra una tercera. El presunto episodio ocurrido en Marbella se remonta al verano de 2022, en plena pretemporada y en los meses de descanso de la Premier League.
El escenario, de confirmarse la denuncia, no podría ser más llamativo: el Nobu Hotel Marbella, un icono de la exclusividad en la Costa del Sol, frecuentado por turistas internacionales, empresarios y personajes de la élite social. Este enclave de lujo, donde se mezcla la sofisticación japonesa con el espíritu mediterráneo, ha quedado ahora ligado a un caso de violencia sexual de alcance mediático.
El resto de acusaciones se sitúan en el Reino Unido, en concreto en la mansión que el futbolista poseía en Arkley, Hertfordshire, valorada en seis millones de libras.
Una comparecencia pública rodeada de expectación
Partey compareció ante la corte británica con un aspecto sereno, vistiendo un blazer azul marino y un jersey negro de cremallera, el mismo conjunto con el que se le vio en una vista anterior en Westminster. Bajó de un vehículo Mercedes y, según la crónica de The Scottish Sun, llegó incluso a saludar con un gesto de pulgar hacia arriba, en contraste con la gravedad de los cargos que pesan sobre él.
Durante la audiencia, el juez Christopher Hehir fijó el inicio del juicio para el 2 de noviembre de 2026, con una duración estimada de entre seis y ocho semanas. El magistrado reconoció que la fecha quedaba lejana, pero lo atribuyó a la “enorme acumulación de casos” que enfrentan los tribunales británicos.
“He de recordarle que tiene la ventaja de estar en libertad bajo fianza”, señaló el juez, al tiempo que advirtió al jugador de que debía mantenerse en contacto con sus abogados y presentarse obligatoriamente al inicio del juicio.
El contraste con su carrera deportiva
La noticia sacude la imagen pública de un futbolista que había sido fichado en 2020 por el Arsenal tras una etapa de éxito en el Atlético de Madrid y que, apenas unos meses antes de conocerse las acusaciones, había sido nombrado “Futbolista del Año en Ghana” por tercera vez en su carrera.
En julio de este mismo año, tras finalizar su contrato con el club londinense, Partey recaló en el Villarreal CF, donde ya ha disputado sus primeros partidos oficiales. El pasado fin de semana, su nombre volvió a sonar con fuerza cuando fue abucheado por aficionados del Tottenham durante un encuentro de Champions League. El contraste entre su presente en el campo y el proceso judicial al que deberá enfrentarse es tan evidente como incómodo para su nuevo club.
En un comunicado emitido al confirmarse su fichaje, el Villarreal recalcó que “respeta la presunción de inocencia” y que aguardará al desenlace del procedimiento judicial antes de pronunciarse sobre la continuidad del jugador.



