Nuevas pistas sitúan a Oliver Pugh, el niño británico desaparecido en Marbella, en Tailandia

El Ministerio de Asuntos Exteriores británico confirmó que estaba prestando apoyo a la familia de Oliver desde España

Agente Policía Nacional archivo
Un agente de la Policía Nacional en imagen de archivo. Foto: Policía Nacional

La desaparición del pequeño Oliver Pugh, de tres años, mantiene en vilo a la Costa del Sol desde principios de julio y ha escalado en las últimas semanas hasta convertirse en un caso de repercusión internacional. Lo que comenzó como una denuncia por sustracción parental en Marbella se ha transformado en una investigación con ramificaciones en varios países y con la participación de Interpol, después de que el rastro de la madre, Anastasiia Chikina, la principal sospechosa, se haya extendido desde España hasta Rusia y, más recientemente, hasta Tailandia.

El inicio de la desaparición

El 4 de julio de 2025 fue la última vez que se vio a Oliver en Marbella. Su padre, de 36 años, constató semanas después que no podía localizar ni a su hijo ni a su expareja, con la que compartía custodia tras la separación de la pareja en mayo de 2024. El hombre interpuso la denuncia el 7 de agosto, lo que activó el protocolo del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES).

Aunque la madre tenía la custodia provisional, sobre ella pesaba una prohibición expresa de salida de España, dictada por un juzgado de Marbella. Además, se le había ordenado entregar el pasaporte del menor, documento que aseguró haber extraviado. Ante la imposibilidad de localizar al niño, las autoridades españolas comenzaron a tratar el caso como una posible sustracción internacional.

Una batalla judicial y una huida sospechosa

El verano de 2025 fue clave en el proceso judicial entre los padres. Según ha publicado The Scottish Sun, un juzgado marbellí había decidido otorgar la custodia plena al padre de Oliver, limitando a la madre a visitas supervisadas. Esa decisión, todavía pendiente de ejecución en el momento de la desaparición, habría sido determinante para la huida.

La madre, Anastasiia Chikina, de 32 años, natural de Rusia e instalada en Marbella, desapareció junto a Oliver y otros miembros de su familia: su madre, Angela Nikolenko, y su hermana menor de 15 años. Desde entonces, las llamadas a su teléfono dejaron de dar señal y la vivienda que ocupaba en Marbella quedó completamente vacía.

El padre, que trabaja en el sector de las tecnologías de la información, aseguró en declaraciones a The Scottish Sun que la madre habría decidido escapar tras darse cuenta de que estaba a punto de perder la custodia. “En lugar de enfrentarse a ese resultado, parece que huyó con Oliver”, afirmó.

Un padre desesperado y una recompensa millonaria

Con el paso de los días y la ausencia de noticias, el padre inició una búsqueda desesperada, incluso recurriendo a investigadores privados.

En un mensaje dirigido directamente a su expareja, difundido a través de The Scottish Sun, hizo un llamamiento:

Oliver necesita y merece tener a ambos padres en su vida. Al llevártelo lejos de su padre, de sus amigos y de todo lo que le resulta familiar, el único que realmente está siendo herido es él. Sé que lo quieres y que quieres lo mejor para él, pero esto está causando dolor no solo a él, sino también a ti y a tu familia. Por favor, detente antes de que esto sea aún más difícil para todos”.

El padre describe a su hijo como un “niño brillante y activo” al que le apasionan los coches, los aviones y jugar en el agua. Nacido en Marbella, Oliver posee nacionalidad británica y cuenta con pasaporte del Reino Unido.

Las primeras hipótesis: huida a Rusia

En un primer momento, las autoridades españolas sospecharon que la madre habría llevado al menor a Rusia, su país de origen. Esa teoría se apoyaba en la imposibilidad de localizarla en territorio español y en la falta de cooperación judicial que supondría una extradición desde Moscú.

Incluso medios estatales rusos recogieron el caso y llegaron a plantear que el niño debía ser considerado ruso por ser hijo de madre de esa nacionalidad. En declaraciones reproducidas en Telegram, el analista Vladimir Kornilov llegó a escribir: “Si Londres puede llamarlo británico, ¿por qué no puedo yo llamarlo ruso con la misma lógica?”.

El caso, por tanto, adquirió también un componente diplomático. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico confirmó que estaba prestando apoyo a la familia de Oliver desde España.

La madre rompe su silencio en redes sociales

El 5 de septiembre se produjo un nuevo giro. Según The Scottish Sun, Anastasiia publicó un enigmático mensaje en sus redes sociales en el que parecía justificar su huida. Con más de 140.000 seguidores como influencer de relaciones de pareja, escribió:

Tenemos una conversación difícil que tener. Hablemos de lo aterrador que es cuando el sistema está en contra del niño. Tenemos tiempo, no mucho, pero lo tenemos, para entender la verdad. La verdad no será agradable para todos, suele quedar detrás de puertas cerradas, pero aquí sale a la luz”.

Sus palabras, interpretadas como un intento de legitimar su decisión, se difundieron mientras la Policía Nacional confirmaba que la investigación seguía abierta, sin novedades oficiales que comunicar.

Un posible rastro en Tailandia

El 6 de septiembre, el caso dio un nuevo vuelco. De acuerdo con la información publicada por The Scottish Sun, imágenes compartidas en redes sociales por Anastasiia apuntarían a que no se encuentra en Rusia, sino en Bangkok (Tailandia).

Las fotografías, tomadas en el centro comercial Iconsiam, muestran a la madre junto a su hermana menor en distintos puntos del complejo, incluido un establecimiento de Cartier. La comparación de detalles como escaleras mecánicas, bancos y techos ha permitido situarlas con bastante certeza en ese lugar.

De confirmarse, este hallazgo supondría un cambio radical en la investigación. Las autoridades españolas y británicas consideran que la presencia de Anastasiia y Oliver en Tailandia abriría nuevas posibilidades para lograr su recuperación, ya que las autoridades tailandesas mantienen acuerdos de colaboración internacional más fluidos que Rusia en materia de extradición.

Una investigación abierta con participación internacional

La Policía Nacional mantiene abierto el caso como una sustracción parental y ha solicitado la colaboración de Interpol para emitir una orden internacional de búsqueda y captura. De momento, sin embargo, no se ha confirmado oficialmente el paradero de la madre ni del menor.

Un portavoz policial subrayó esta semana: “La investigación sigue en curso. No hay actualizaciones que podamos dar”.

Mientras tanto, la esperanza del padre se centra ahora en el rastro tailandés, que supone la primera pista sólida tras más de seis semanas de incertidumbre.