En 1860, el Marqués del Duero fundó la Colonia Agrícola de San Pedro Alcántara, una nueva colonia que se dedicaría en un principio al cultivo de la caña de azúcar y que también lo haría al cultivo de cereales y otros productos, llegando incluso el algodón. Un gran proyecto agroindustrial que dio lugar a la actual población sampedreña y a la barriada esteponera de Cancelada. Abarcaba más de 3.000 hectáreas de terreno repartidos entre los términos de Marbella, Estepona y Benahavís.
Para fundar este nuevo pueblo, el Marqués del Duero trajo colonos provenientes de diversas poblaciones, la mayoría de pueblos cercanos como Marbella, Istán, o gente de otros lugares como Granada, Almería, Murcia e incluso Valencia. En 1861, ya habitaban la colonia 529 personas. Estamos hablando de que el núcleo inicial solo constaba de cuatro calles: Avenida Marqués del Duero (conocida como calle «enmedio»), calle Pizarro, Calle Lagasca y calle Revilla, además de la Plaza de la Iglesia. Un patrimonio histórico de vital importancia que dar lugar hoy a lo que es la ciudad de San Pedro y que se encuentra en peligro, pues carecen de protección y pueden ser destruidas en cualquier momento.

Así nos lo contaban Javier Lima, de Impulsa Ciudad, y Ángel Fernández, de la Plataforma para la Defensa del Patrimonio Histórico de Marbella y San Pedro, que nació precisamente para evitar perder las raíces de todo un pueblo. «Iniciamos una campaña de recogida de firmas hace unas semanas para que, después de que estas casas coloniales perdieran su protección con el antiguo PGOU del 2010, recuperaran esa protección. Sería una pena que los sampedreños perdieran parte de su patrimonio», comentó Lima, junto a unas de las pocas casas coloniales que quedan en el centro del municipio. Entre ellas, una propiedad que ha sido vendida por un particular y que podrá destruirla y construir otro edificio, «puesto que no cuenta con protección alguna»: «La podría haber comprado el Ayuntamiento y haber instalado un pequeño museo donde se cuente esta historia que prácticamente no está contada, como es el gran proyecto de colonia agrícola que fue uno de los proyectos privados agroindustriales más importantes de España en el siglo XIX y que aún no se ha contado. Creemos que es una verdadera pena que se pierda este patrimonio».
Por su parte, a la Plataforma para la Defensa del Patrimonio Cultural de Marbella y San Pedro siguen sumándose vecinos del municipio con el objetivo de instar a las administraciones públicas a que protejan de manera adecuada ciertos elementos que se encuentran desprotegidos. «Estas son unas de las últimas casas originales del poblado primitivo de San Pedro Alcántara que se fundó en 1860. El casco antiguo de San Pedro casi ni existe porque en la época de Gil se llevó a cabo una destrucción impresionante«, nos contó Ángel Fernández, mientras nos señalaba las viviendas que destacan por su estética tan diferente al resto de edificios construidos a su alrededor.
«Pedimos que no se destruya lo poquito que queda. Es el momento más idóneo porque el nuevo Plan General de Marbella está en redacción. Queremos que tengan en cuenta este patrimonio y que vean que hay muchos ciudadanos volcados con esto. Queremos que se proteja», añadió el fundador de la plataforma ciudadana.
Como bien comentaban Javier y Ángel, para algunas personas podrían tratarse solo de casas viejas, pero realmente son historia del municipio, de Estepona, Benahavís, Málaga y de Andalucía y España. La colonia agrícola de San Pedro Alcántara fue la más avanzada de su época y llegó a contar con la primera granja modelo para la formación de campesinos en la labor del cultivo de la caña de azúcar, «un hito único».

«Son las raíces emocionales que nos unen con un lugar y con la gente que lo habitó. Y cuando perdemos esas raíces, desconectamos emocionalmente de nuestra historia, y eso no hay que permitirlo», declaró Lima.
Asimismo, Fernández hizo un llamamiento a los políticos de la ciudad, recalcando que Marbella aún tiene mucho que aprender de cómo se gestiona el patrimonio en otros municipios vecinos como es el caso de Estepona, «donde hay un plan de protección del casco antiguo, el cual no solo se ha renovado sino también embellecido, convirtiéndose en uno de los más bonitos de España y en toda una referencia en la provincia de Málaga en cuanto a gestión y difusión del patrimonio histórico».



