Era una de las actuaciones más esperadas del cartel y no defraudó. Nathy Peluso aterrizó el pasado viernes en el auditorio de Starlite Marbella con un espectáculo que desbordó intensidad, talento y personalidad. La artista argentina ofreció un concierto que atrapó al público desde el primer tema y que se convirtió en un auténtico viaje musical por toda su trayectoria, con especial protagonismo para ‘Grasa’, su último y ambicioso trabajo de estudio.
Desde que sonó el primer beat, la conexión con el público fue inmediata. Nathy Peluso, con su mezcla inconfundible de fuerza escénica, versatilidad y actitud arrolladora, ofreció una actuación que será recordada como uno de los momentos más potentes de esta edición del festival marbellí.
Aunque el hilo conductor del concierto fue ‘Grasa’, su último disco —y también el más arriesgado y personal hasta la fecha—, la cantante no dejó pasar la oportunidad de incluir en el repertorio temas icónicos que marcaron sus inicios. Así, los asistentes pudieron disfrutar de un viaje emocional y sonoro que abarcó desde sus primeras composiciones hasta los cortes más recientes, interpretados con una puesta en escena tan visceral como sofisticada.
La energía de Peluso no decayó en ningún momento. Cambiando de registro con una naturalidad envidiable, pasó del rap más crudo al soul, del bolero al pop latino, de la electrónica al funk con la soltura de quien domina todos los géneros. Cada canción fue recibida por el público con una ovación cerrada, pero hubo momentos de auténtico éxtasis colectivo, como cuando interpretó algunos de los sencillos más potentes de ‘Grasa’, convertidos ya en himnos de esta gira.
El escenario de Starlite, enmarcado por la roca viva de la cantera, se convirtió por unas horas en una catedral del ritmo. El juego de luces, el cuerpo de bailarines, el diseño sonoro y el magnetismo de Peluso contribuyeron a crear una atmósfera envolvente y electrizante. La artista no se limitó a cantar: habló, bailó, provocó, se entregó. Convirtió el concierto en un espectáculo total.
Los asistentes, sorprendidos por la intensidad del show, salieron con la sensación de haber presenciado algo más que un concierto. Hubo quien confesó estar «en shock» tras la actuación. No es para menos. Nathy Peluso no solo repasó su carrera, sino que la reinterpretó con una madurez artística que consolida su lugar entre las grandes figuras de la música en español.
El Starlite de Marbella, conocido por su cartel ecléctico y su formato íntimo, fue el marco perfecto para una actuación de estas características. Y la artista no defraudó. Con su voz poderosa, su dominio del escenario y su estética inconfundible, Peluso logró que cada asistente se sintiera parte de un ritual colectivo.
La noche del viernes demostró que Nathy Peluso está en el mejor momento de su carrera. Con ‘Grasa’ como estandarte, su propuesta escénica trasciende lo musical para convertirse en una experiencia sensorial completa. Marbella fue testigo de ello. Y quienes estuvieron allí, no lo olvidarán.



