Marbella salda este viernes una deuda emocional con una de las mujeres que más hizo por situar a la ciudad en el mapa del arte contemporáneo. El Museo del Grabado Español Contemporáneo (MGEC) inaugurará el 28 de noviembre, a las 19:00 horas, la exposición ‘Las mil caras de Manuela. Galería de retratos de Manuela Vilches Quesada’.
Comisariada por Paloma Biyú, la exposición llega meses después del fallecimiento de la galerista (ocurrido el pasado 4 de febrero) y se plantea como un recorrido íntimo por la figura de una profesional que fue mucho más que una marchante de arte: fue una impulsora cultural que trajo a la Costa del Sol a nombres como César Manrique o Tàpies.
Dos salas para una vida dedicada al arte
El montaje expositivo ocupará dos espacios diferenciados del museo, reflejando la doble dimensión de la protagonista: la musa y la coleccionista.
- Sala 8: Albergará una selección de obras realizadas ex profeso en memoria de Vilches por un total de diecisiete artistas. Un tributo colectivo que demuestra la huella que dejó en los creadores.
- Sala 9: Mostrará los retratos de la añorada galerista pertenecientes a su colección particular, permitiendo al visitante conocer la imagen que los artistas tenían de ella a lo largo de los años.
De la fundación de ARCO a la Marbella de los 80
Entender la importancia de esta exposición requiere mirar atrás. Manuela Vilches no solo fue una galerista local; fue una pieza clave en el engranaje del arte español de la Transición. Fue una de las impulsoras de la creación de ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, trabajando mano a mano bajo la batuta de la legendaria Juana de Aizpuru.
Su historia de amor con Marbella cristalizó en octubre de 1984, cuando inauguró su primera galería en la ciudad con una exposición de César Manrique. Por sus paredes pasaron artistas permanentes de la talla de Fernando Zóbel, Francisco Bores, Guillermo Pérez-Villalta o Fernando Brinkmann. Además, mantuvo muestras de gigantes como Antoni Tàpies o Guinovart, elevando el nivel cultural de la ciudad en una época de efervescencia social.
El legado físico: la escultura de Aizkorbe
El vínculo de Manuela con el Museo del Grabado fue estrecho desde la fundación del centro en 1992. Un cariño que se materializó en su último gran gesto hacia la ciudad. En mayo de 2024, durante un homenaje que le rindió el colectivo de artistas locales, Vilches anunció la donación de una escultura pieza única de Faustino Aizkorbe. El Ayuntamiento aceptó este legado, que hoy forma parte de los fondos del museo, cerrando un círculo de generosidad cultural.
La exposición ‘Las mil caras de Manuela’ podrá visitarse durante toda la campaña de Navidad, permaneciendo abierta hasta finales de diciembre de 2025.



