La osteoporosis, la enfermedad silenciosa que no avisa hasta la fractura

La pérdida de densidad ósea, la menopausia, la dieta y el ejercicio terapéutico centraron una jornada dedicada a la prevención y al tratamiento de la osteoporosis

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La osteoporosis puede avanzar durante años sin dar señales claras. No siempre provoca dolor, no siempre se detecta a simple vista y, en muchos casos, el primer aviso llega cuando ya se ha producido una fractura. Ese fue el mensaje central trasladado por los especialistas del Hospital Quirónsalud Marbella durante la inauguración de su programa de Aulas de Salud, que ha comenzado con una sesión dedicada a esta enfermedad de alta prevalencia y evolución silenciosa.

El encuentro reunió a profesionales de distintas áreas médicas con un objetivo común: explicar por qué la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento integral son fundamentales para reducir el impacto de una patología que debilita progresivamente los huesos y aumenta el riesgo de fracturas incluso tras caídas leves.

Durante la sesión, los especialistas coincidieron en una idea clave: “la osteoporosis no duele hasta que se produce una fractura”. Esta característica convierte a la enfermedad en un problema especialmente complejo, ya que puede pasar desapercibida durante años y manifestarse cuando el daño óseo ya ha provocado consecuencias importantes en la movilidad, la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.

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Una enfermedad que debilita los huesos sin avisar

La doctora Cynthia León, especialista en Reumatología, explicó que la osteoporosis es una enfermedad que provoca una pérdida progresiva de densidad y resistencia ósea. Como consecuencia, los huesos se vuelven más frágiles y aumenta el riesgo de fracturas, incluso en situaciones cotidianas o tras traumatismos de baja intensidad.

La especialista recordó que pueden aparecer algunas señales, como la pérdida de estatura o el dolor de espalda, aunque en la mayoría de los casos la enfermedad evoluciona sin síntomas evidentes hasta fases avanzadas. Por ello, insistió en la necesidad de no esperar a que aparezca una fractura para valorar la salud del hueso.

Menopausia y salud ósea: la importancia del momento de intervención

La sesión también abordó el papel de la menopausia en la salud ósea. La doctora Isabel María Blanco, jefa del Servicio de Ginecología, explicó que la reducción natural de estrógenos acelera la resorción ósea y favorece una pérdida rápida de masa ósea.

En este contexto, subrayó la importancia de un abordaje individualizado y del momento en el que se actúa. Según expuso, iniciar la terapia hormonal dentro de los primeros diez años tras la menopausia puede contribuir a prevenir de forma eficaz la pérdida rápida de masa ósea y asociar un adecuado perfil de seguridad cardiovascular a largo plazo.

La alimentación, un factor modificable en la prevención

La nutrición fue otro de los pilares analizados durante el Aula de Salud. La nutricionista Merly Villamizar destacó que la alimentación es uno de los factores modificables con mayor impacto en la salud ósea. La osteoporosis, recordó, es una enfermedad multifactorial en la que intervienen distintos elementos, entre ellos la dieta.

Villamizar incidió en que no se trata únicamente de incorporar nutrientes concretos, sino de mejorar el conjunto de la alimentación. En sus palabras, “es el total de la dieta lo que debe ser mejorado” para alcanzar un equilibrio nutricional adecuado y favorecer la protección de la estructura del hueso.

Ejercicio terapéutico para fortalecer el hueso y reducir caídas

La doctora Pilar Román, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, puso el foco en el ejercicio como una herramienta esencial frente a la osteoporosis. Durante su intervención explicó que el músculo estimula al hueso y contribuye a mantenerlo fuerte, además de ayudar a reducir el riesgo de caídas.

No todos los ejercicios tienen el mismo efecto sobre la salud ósea. Según detalló, los más beneficiosos son el entrenamiento de fuerza, los ejercicios de impacto y aquellos orientados a mejorar el equilibrio y la estabilidad. Entre los ejemplos citados se encuentran el trabajo con pesas, bandas elásticas o máquinas, así como actividades como el pilates reformer o el baile.

La especialista señaló que el deporte puede realizarse en cualquier fase de la osteoporosis, aunque en algunos casos es necesaria una valoración específica para adaptar la actividad a la situación de cada paciente.

Tratamiento ordenado para evitar fracturas

La doctora Nerea Costas, jefa del Servicio de Reumatología, abordó el tratamiento de la osteoporosis desde una perspectiva estratégica y a largo plazo. Definió esta enfermedad como una “carrera de fondo” y defendió la importancia de planificar el tratamiento según el perfil de riesgo de cada paciente.

Costas insistió en que el tratamiento debe ser ordenado, seguro e informado, con una estructura en distintas fases que permita fortalecer el hueso y mantener los beneficios en el tiempo. La adherencia terapéutica, añadió, resulta clave para alcanzar el objetivo final: prevenir la fractura.

Ese fue precisamente el mensaje compartido por todos los especialistas: evitar la fractura no solo protege la salud ósea, sino también la autonomía, la calidad de vida y el proyecto vital de los pacientes.

Un abordaje integral desde la prevención

La primera sesión de las Aulas de Salud del Hospital Quirónsalud Marbella puso de manifiesto la necesidad de abordar la osteoporosis desde una visión multidisciplinar. Reumatología, Ginecología, Nutrición y Rehabilitación coincidieron en la importancia de combinar el diagnóstico precoz, los hábitos saludables y el tratamiento individualizado para actuar antes de que aparezcan las complicaciones.