Un símbolo de la Marbella más auténtica ha estado a punto de desaparecer. En una reciente campaña de retirada de vehículos abandonados promovida por la Policía Local, la icónica moto de Miguel Villalobos, más conocido como El Percha, fue llevada por error al depósito municipal. La intervención ciudadana de la plataforma Marbella Se Queja logró frenar su destino y abrir la puerta a su restauración y futura exposición, devolviéndola al lugar donde nunca debió moverse: el tablón de Ana María.
La historia comenzó con una publicación del Ayuntamiento de Marbella, en la que se informaba de la retirada de numerosos vehículos abandonados de la vía pública. Fue entonces cuando, al analizar las imágenes del operativo, desde la cuenta de Marbella Se Queja saltó la alarma: entre las motos retiradas se encontraba la del Percha, una pieza de valor sentimental y cultural para el pueblo marbellí.
La reacción no se hizo esperar. Desde la plataforma se lanzó la pregunta en redes: «¿Cuál es, para vosotros, la moto más característica de Marbella?» La respuesta fue unánime: la del Percha. Su singular estética y su fuerte carga simbólica la habían convertido, con los años, en una parte inseparable del paisaje urbano.
Ante el revuelo social, varias figuras del ámbito municipal reaccionaron con rapidez. Según fuentes del propio depósito de la grúa municipal, los concejales Diego López y Alejandro González, en coordinación con Lisandro Vieytes, contactaron de inmediato con el servicio para frenar la destrucción de la moto. La orden fue clara: La moto que se ha retirado del tablón de Ana María, la del Percha, por favor, no se toque. Se va a restaurar y volverá a su sitio.
¿Quién fue El Percha?
Para entender el valor de este vehículo hay que conocer al hombre que lo convirtió en leyenda. Miguel Villalobos, apodado El Percha, es recordado por muchos como el único torero que nunca mató un toro, pero que, sin embargo, llenó la plaza de toros de Marbella como si fuera una estrella del toreo tradicional. Su carisma, su sentido del humor y su visión del mundo lo elevaron a la categoría de mito popular.
Conocido por pasearse por la ciudad montado en lo que él llamaba su «toro» –una bicicleta-moto con un manillar de cuernos–, vestido con un traje de luces desgastado pero brillante, El Percha fue un Quijote local, una figura que se movía entre el espectáculo, la filosofía y la ternura, desafiando con su sola presencia la rigidez de las convenciones.
Como escribió el cronista Rafael Álvarez Ortego tras su fallecimiento, El Percha «trasciende a los mortales y explica de manera sencilla la levedad del ser humano». Sus frases, sus paseos y su forma de vida han quedado grabadas en la memoria colectiva de Marbella, transmitidas de boca en boca como las leyendas de antaño.
No todos entendieron su importancia, y no todos la entenderán. Pero para quienes conocieron a Miguel o simplemente lo vieron pasear por la ciudad, la respuesta está clara: era un referente de libertad, autenticidad y amor por su pueblo.
Una recuperación con sentido
La recuperación de la moto va mucho más allá del rescate de un vehículo antiguo. Supone un acto de justicia simbólica, un reconocimiento a un personaje que, sin ostentar cargos ni títulos, marcó la historia sentimental de Marbella.
La restauración se llevará a cabo con el objetivo de devolver el vehículo al tablón de Ana María, lugar donde descansaba desde hacía años como una suerte de monumento espontáneo al espíritu del Percha. Allí volverá a ser visitada, recordada y fotografiada, como símbolo de la Marbella más genuina y humana.
Además, este episodio demuestra el poder de la ciudadanía organizada. La rápida actuación de Marbella Se Queja no solo impidió una pérdida irreparable, sino que reconectó a la ciudad con uno de sus símbolos más entrañables. La historia del Percha vuelve a escribirse, y esta vez con un final feliz.
Porque hay cosas que no deben olvidarse. Y porque en Marbella, entre tanto lujo y escaparate, también hay sitio –y mucho– para los mitos del pueblo.



