Cristina, una mujer de Marbella, falleció hace una semana tras una larga lucha contra el cáncer. Su pareja, Marco, asegura que su muerte podría haberse evitado, ya que la enfermedad nunca fue tratada adecuadamente.
Fue diagnosticada en 2020 y, tras cuatro años y medio de lucha, la oncóloga Raquel Correa informó a Cristina de que había superado su cáncer. La familia celebró la noticia con una pequeña fiesta y la tradicional campana, símbolo de victoria y esperanza. Pero apenas un mes después, Cristina empezó a presentar dificultades respiratorias. Fue ingresada en el Hospital Costa del Sol de Marbella y diagnosticada con neumonía, recibiendo tratamiento sin mejoría.
Preocupado por la situación, Marco llevó a Cristina a la clínica Quirón de Marbella, donde un neumólogo realizó nuevas pruebas y descubrió que los problemas respiratorios no eran por neumonía, sino por tumores en el pulmón. Según relata Marco, el especialista le dijo que la situación era grave y que debía intervenirse de inmediato para evitar que Cristina sufriera asfixia en casa.
El traslado a Málaga permitió realizar más pruebas, que confirmaron lo que Marco temía: los tumores no eran nuevos, sino el mismo cáncer que había sido diagnosticado hace cinco años, ahora convertido en metástasis. Los médicos reconocieron que la enfermedad nunca se había curado y pidieron disculpas a la familia.
“Mi pareja tenía cura. No tenía que haber muerto”, asegura Marco. “No entiendo cómo una persona que comete un error así sigue trabajando. Lo que pedimos es justicia y que esto no le pase a nadie más”. Cristina, antes de fallecer, había expresado su deseo de que su experiencia ayudara a proteger a otros pacientes, conscientes de que su vida estaba llegando a su fin.
Marco insiste en que su objetivo no es solo recibir disculpas, sino que se tomen medidas para que errores como este no vuelvan a ocurrir. “Queremos justicia, que nadie más pase por lo que pasó Cristina. Somos vidas, no estadísticas”, afirma. Con estas palabras, la familia deja claro que su lucha continúa, buscando que la memoria de Cristina sirva para proteger a otros pacientes y exigir responsabilidad cuando la negligencia médica pone en riesgo la vida de las personas.



