Increíble e histórico hallazgo el que el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha confirmado frente a la costa de San Pedro de Alcántara. El pecio localizado en aguas de Marbella apunta, con un elevado grado de probabilidad, al navío ‘Fernando’, un buque de línea de la Real Armada española que naufragó en 1760 en el entorno del Placer de las Bóvedas.
La investigación ha sido desarrollada por el Centro de Arqueología Subacuática del IAPH, dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, y supone un paso clave para conocer mejor uno de los restos arqueológicos subacuáticos más relevantes del litoral marbellí.
El estudio, iniciado en 2023, relaciona este pecio con un barco construido en el astillero de Esteiro, en Ferrol, entre 1750 y 1751. Se trataría de uno de los navíos experimentales impulsados durante las reformas navales de la monarquía borbónica en el siglo XVIII.
Hasta ahora, algunas hipótesis habían vinculado estos restos con navíos franceses perdidos en 1705 durante la batalla de Punta Cabrita. Sin embargo, las nuevas investigaciones apuntan en otra dirección: el pecio de San Pedro sería el ‘Fernando’, un barco español de gran porte que acabó naufragando frente a la costa malagueña.
Un pecio de 65 metros frente al litoral de Marbella
El yacimiento se conserva a escasa profundidad, en una zona sometida a una fuerte dinámica litoral. Los restos ocupan aproximadamente 65 metros de longitud por 12 metros de anchura, unas dimensiones que han sido fundamentales para avanzar en su identificación.
Los investigadores han tenido en cuenta la localización del pecio, su tamaño, las características de la estructura conservada, la cronología de la artillería y la información recogida en fuentes históricas.
La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, ha destacado que este trabajo vuelve a situar a Andalucía en una posición destacada en el estudio y conservación del patrimonio arqueológico subacuático, al vincular el pecio de Marbella con uno de los cuatro navíos experimentales construidos en el siglo XVIII.
Las claves que apuntan al navío ‘Fernando’
Uno de los elementos más importantes de la investigación se encuentra en la zona de popa. Allí se han identificado el codaste y varias piezas de hierro que podrían estar relacionadas con el timón.
Este dato resulta especialmente significativo porque la documentación histórica sobre el naufragio del ‘Fernando’ recoge que el buque sufrió problemas durante el temporal previo a su embarrancamiento, entre ellos la pérdida o inutilización del timón.
Además, el estudio de la arquitectura naval del pecio encaja con la Marina española de mediados del siglo XVIII. Los restos muestran un armazón robusto, una elevada densidad de cuadernas, el uso combinado de cabillas de madera y fijaciones de hierro, así como ensamblajes con piezas intermedias conocidas como ‘choques’.
También la artillería localizada refuerza esta hipótesis. Las piezas estudiadas son españolas y anteriores al Reglamento de Artillería de 1765, lo que coincide con la cronología del navío.
Un barco de influencia inglesa
El ‘Fernando’ formó parte de un programa de modernización naval impulsado bajo el reinado de Fernando VI, con el marqués de la Ensenada y el científico Jorge Juan como figuras clave. Estos nuevos buques incorporaban una fuerte influencia de la construcción naval inglesa.
En el pecio de San Pedro se han localizado varias portas de artillería, algunas de ellas con unas dimensiones aproximadas de 1,10 metros de anchura por 0,85 metros de altura. Estas medidas son compatibles con un buque armado de gran entidad.
También se han reconocido elementos relacionados con mesas de guarnición y con el alojamiento de un puntal oblicuo destinado a mejorar la resistencia de la estructura.
Más de 3.000 imágenes para reconstruir el pecio
La investigación ha contado con un importante trabajo de documentación fotogramétrica. A partir de más de 3.000 imágenes, los técnicos han generado un modelo tridimensional y una ortofotografía general del pecio.
Este material ha permitido interpretar la distribución de los restos, reconocer la orientación del barco, localizar zonas relevantes y planificar nuevos sondeos.
La información también será clave para futuras campañas de seguimiento, ya que el yacimiento se encuentra expuesto a la erosión, la movilidad sedimentaria y la presión antrópica.
El estudio continuará ahora con análisis dendroarqueológicos e isotópicos. Las muestras de madera tomadas en distintos puntos del pecio permitirán obtener más datos sobre las especies utilizadas, la cronología de tala y la procedencia de los materiales empleados en la construcción o reparación del barco.
El enclave ya era conocido por el buceo deportivo y fue inspeccionado por el Centro de Arqueología Subacuática en 2009. En 2015 también acogió una campaña experimental de espectrometría LIBS subacuática, coordinada por la Universidad de Málaga, para analizar con láser materiales sumergidos.
El proyecto ha contado con la colaboración de la Armada Española, el Ayuntamiento de Marbella, el CSIC, el Puerto Deportivo de Marbella, la Universidad de Alicante y las empresas La Sibila, Dendro Arch y Marbella Ship Yard.



