De Barcelona a Marbella: la ruta de las bandas que robaban relojes de hasta 100.000 euros

La investigación ha permitido detener a 34 personas en España y Francia e identificar a otras 43 pendientes de detención

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Imagen de una cámara de videovigilancia que grabó uno de los robos.

No buscaban una cartera al descuido ni un teléfono móvil sobre una mesa. El objetivo era mucho más concreto: relojes de lujo, piezas de alta gama localizadas en muñecas de víctimas previamente seleccionadas en zonas turísticas, entornos exclusivos y alrededores de establecimientos de lujo. Entre los puntos elegidos por estas redes itinerantes aparecían Marbella y Málaga, dos destinos incluidos en el mapa de desplazamientos de los grupos investigados por la Policía Nacional.

La operación se ha saldado con 34 personas detenidas, 33 en España y una en Francia, pertenecientes a entramados criminales especializados en el robo violento de relojes de alta gama. Además, la Policía mantiene identificadas a otras 43 personas pendientes de detención.

Los resultados del primer cuatrimestre de 2026 reflejan la dimensión de la investigación: 41 robos con violencia esclarecidos, un homicidio, tres delitos de lesiones, un hurto y pertenencia a grupo criminal. Los relojes sustraídos estaban valorados, según los casos, entre 15.000 y 100.000 euros.

Marbella y Málaga, entre los destinos elegidos

La Policía Nacional sitúa la base principal de estas redes en Barcelona. Desde allí, los grupos se desplazaban en pequeños núcleos a distintos puntos del país, especialmente a zonas turísticas con presencia de visitantes extranjeros y una elevada concentración de establecimientos de lujo.

En esa ruta aparecen ciudades como Madrid, Málaga, Alicante, Palma de Mallorca, Marbella e Ibiza. La elección no era casual. Los investigadores apuntan a un patrón claro: lugares con alto poder adquisitivo, movimiento turístico y víctimas potenciales que podían portar relojes de marcas de gran prestigio.

Una vez en el destino, los integrantes del grupo observaban el entorno, seleccionaban a la víctima y esperaban el momento adecuado para actuar. No se trataba de una acción improvisada. Según la Policía, las organizaciones estaban perfectamente estructuradas y facilitaban a sus miembros documentación falsa, alojamiento y vehículos para moverse entre ciudades.

Vigilancia, violencia y huida rápida

El método se repetía. Primero, la vigilancia. Después, el asalto. En la operativa habitual participaba al menos una persona encargada de ejecutar el robo y otra dedicada a controlar la zona y facilitar la huida en vehículo. En algunos casos, la red contaba incluso con un tercer coche de apoyo para mover rápidamente el reloj sustraído y dificultar su recuperación.

Los robos se cometían generalmente con violencia. Esa violencia, en algunos casos, tuvo consecuencias especialmente graves. La Policía vincula a estas redes con un homicidio ocurrido en Ibiza el pasado mes de agosto, cuando una víctima fue golpeada durante el forcejeo para arrebatarle el reloj, cayó al suelo y falleció en el acto.

También se han esclarecido tres delitos de lesiones, además de situaciones de riesgo generadas durante las huidas en vehículo, con peligro para peatones y conductores.

Rostros ocultos y documentación falsa

Para evitar ser identificados, los investigados recurrían a elementos sencillos pero eficaces: gorras, mascarillas y gafas de sol. También utilizaban documentación falsa para alojarse o alquilar vehículos. En algunos casos, llegaron incluso a duplicar matrículas para tratar de esquivar la acción policial.

Tras cometer los robos, regresaban rápidamente a su base en Barcelona, donde, según la investigación, daban salida a los objetos sustraídos.

Ese carácter itinerante ha sido uno de los grandes obstáculos para la investigación. Las bandas no permanecían en un único territorio, sino que se movían entre distintas ciudades y países, lo que obligó a reforzar la coordinación entre unidades policiales.

Un grupo específico contra las bandas del reloj de lujo

La Policía Nacional puso en marcha en enero una iniciativa pionera para hacer frente a este fenómeno delictivo. El objetivo era coordinar la lucha contra estas redes tanto a nivel nacional como internacional.

La investigación ha permitido intensificar la cooperación entre distintas unidades policiales y también con autoridades de otros países, entre ellas la Polizia di Stato de Italia. Dentro de esa estrategia, la actuación policial ha dejado ya 34 detenidos y otras 43 personas identificadas que permanecen pendientes de arresto.

La operación golpea a unas redes que habían convertido los relojes de lujo en un negocio criminal itinerante. Desde Barcelona se desplazaban a destinos como Marbella y Málaga, escogían a sus víctimas en entornos exclusivos y actuaban con rapidez para desaparecer con piezas que podían alcanzar los 100.000 euros.